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4 de agosto de 2010

Pedazos de gente muerta

Un día seguí una visita guiada en la catedral de Puebla y una de las cosas que el guía mostró con mayor emoción fue toda un ala dedicada a exhibir un buen par de decenas de contenedores con huesos y pedazos de órganos de gente muerta, que recitó en detalle. (Disculparán que no los recuerde. Estaba de verdad aterrorizado.)
Me extrañó que no hubiera llegado la autoridad competente --fuera la que fuera-- para intervenir el lugar, arrestar a los encargados de tener "eso" allí y darles cristiana sepultura a los --literalmente-- restos, sin contar con la correspondiente averiguación para determinar la identidad de los mutilados y cómo habían llegado a una iglesia católica como uno de sus mayores atractivos, y no como una de sus peores vergüenzas. A unas cuadras, el cadáver de un señor llamado Sebastián de Aparicio se exhibía en una urna como llamativo turístico de otra iglesia. Su encanto es que lleva varios siglos incorrupto, y por eso se le antecede el título de "beato". E igual: a nadie se le ocurre darle el beneficio de un entierro digno.
Unas semanas después me tocó estar en la catedral de Pachuca, y al fondo a la derecha del ala principal estaba exhibido otro cadáver completo, de una adolescente asesinada. Lo mismo: uno de los grandes orgullos de esa iglesia en particular, y de la mexicana en general, y ni de cerca se ven autoridades ansiosas de averiguar qué hace allí y no en un cementerio.
Claro que no se trataban de pedazos de muerto cualquiera, sino de "reliquias", y la adolescente, ya momificada, ejecutada por su propio padre, era Santa Columba, que antes había sido "propiedad" de los condes de Regla, los dueños de las minas del actual estado de Hidalgo. Con el hecho de que fueran santos se resolvía el asunto: estaban --y están-- fuera del alcance del ministerio público y la gente puede ir a pedirles milagros, favores o lo que se le pueda pedir a un muerto o a un pedazo de muerto. Algo así como amuletos humanos a los que se les ha negado una buena muerte porque en su momento debieron ser gente especial, o eso se supone.
Si el caso de los cadáveres completos me resultó siniestro, el de los trozos me pareció espeluznante. Porque esos trozos vienen de cadáveres que alguna vez estuvieron íntegros, y alguien los despedazó para repartirlos entre diferentes iglesias, imagino que para esas iglesias habrá sido un honor inenarrable recibir su pedazo de santo.
Creo que mi lado pagano es demasiado pequeño y mi lado cristiano demasiado grande (el ateísmo se vende por separado). Si fuera cristiano, sentiría mucho dolor de ver cómo andan llevando de arriba para abajo los pedazos de algunos de mis santos (de mis padres, digamos) como si fueran cosa de circo, o cómo los exhiben sin darles el descanso al que todos tenemos derecho: "Descanse en paz." "Así sea."

31 de julio de 2010

Es una lástima

Me hubiera gustado que aprobaran, sin veto, la ley según la cual se leería la Biblia de manera obligatoria en las escuelas, para fortalecer moralmente a los estudiantes.
Varios pasajes se me vinieron a la cabeza de inmediato, como aquél en el que Dios, sin motivo alguno, desprecia los sacrificios de Caín y acepta los de Abel, con consecuencias de muchos conocidas, y a los que los alumnos podrían acceder en detalle por primera vez. Y, claro, cuando Dios les miente a Adán y Eva y les dice que, si comen del árbol aquél, morirán. Al final resulta que es el Demonio el que tiene la razón: comieron y fueron como Él, o sea que adquirieron un conocimiento que no era grato para Dios. ("La ignorancia es la felicidad", diría George Orwell muchos siglos después.) Y, para seguir en la misma línea, es importante que se enteren que La Mujer (o sea Eva) fue creada de una costilla de Adán, pero unas páginas después nos enteramos que en realidad con ella fundó una segunda familia, que ya existía Lilith por allí, la verdadera primera esposa.
O la masacre casi nuclear de Sodoma y, si eso tuviera justificación, la conversión de una mujer en sal por el simple hecho de atestiguar la matanza; los actos de Dios no son para que los vean los humanos.
O la degradación al extremo del hombre más fiel a Dios, por una simple apuesta con el Demonio. O la historia aquélla del hombre santo y sabio que manda a matar a su hermano para quedarse con su esposa.
Ya en plan más moderno, el par de desprecios de Jesucristo a su mamá, o sus ataques caprichosos, como cuando volvió estéril a la higuera porque no tenía higos en una época del año en que las higueras no producen... uh... higos. O cuando le dice a un tipo aquello de "dejad que los muertos entierren a sus muertos" porque quiere enterrar a su papá antes de seguirlo; "los muertos" son los que no están con Él, y punto. (En ese entonces debían ser muy poquitos.) O lo de los pobres puercos a los que llenó de demonios e hizo que se suicidaran para exorcizar a un fulano poseído.
O los pasajes más picantes --que son muchos-- del Cantar de los cantares...
Moral extrema desde la fuente misma. Justo lo que necesitábamos y ahora no podremos tener.

22 de abril de 2009

Quién puede casarse con quién

El PDC y la iglesia católica han enloquecido en los días que le quedan a la Asamblea Legislativa y pugnan para que se apruebe una reforma constitucional que impida de plano los matrimonios entre personas del mismo sexo. (Es decir: que las dos personas tengan cada una su sexo, pero que sea igual al de su pareja. Qué complicado es a veces el idioma.) El tema puede parecer de extrema importancia si se lo ve desde el punto de vista de los involucrados --los que se quieren casar y los que no quieren que se casen-- o banal --si se ve desde los temas "urgentes", como las reformas referidas al funcionamiento de la Corte de Cuentas y qué sé yo--, pero el enfoque que se le está dando me parece errado.
Como buen anarquista, creo que los curas no deberían tener vela en ese entierro, y de hecho en ningún entierro, incluido el suyo mismo. Una sociedad de hombres solos, y supuestamente célibes, debería opinar sobre otras cosas, y no sobre la vida marital de la gente: ¿qué saben ellos de eso? Y los que saben, lo saben de manera que va contra sus propias reglas y/o contra las normas legales; desde los que tienen "ahijadas" o "sobrinas" en los pueblos donde son párrocos hasta los acusados formalmente de paidofilia y/o pederastia o escogen los hábitos para huir de la sexualidad o para ejercerla... uh... a contracorriente, o vaya a saber por qué se hacen curas los curas. Igual habrá los que crean en eso, pero me da la impresión de que de sexo, relaciones de pareja, matrimonio y otros intríngulis sólo conocen de oídas, y lo que oyen en el confesionario no es necesariamente lo más importante, aunque sí lo más espectacular. Si se erigen en protectores del celibato, la virginidad, el no uso de condones, el comportamiento sexual de los demás, las preferencias de cada quién, el porqué de todo eso, que no pongan a Jesucristo como escudo, que para mí el hombre algo tenía con Magdalena. Que citen no sólo sus fuentes documentales, sino también su experiencia al respecto, sus cartas credenciales y, si es posible, algunas fotos; yo a un tipo que no ha tenido novia, amante o esposa no le creo, literalmente, ni el Ave María cuando se pone a pontificar sin bases acerca de lo que yo sí conozco.
En segundo lugar, y lo más grave, es que el Estado --lo pondré en mayúsculas por jugar un rato-- salvadoreño tome con especial consideración los dislates eclesiásticos, y en especial los de un partido político que simplemente no debería estar allí, sin contar los del dirigente de ese partido, que bien podría --él sí-- dedicarse a cosas más serias. Y lo mismo: si Rodolfo Parker no sabe lo que es vivir con una pareja homosexual, que se calle; si lo sabe, así sea de oídas, y no le gusta, igual: no se puede ser juez y parte en asuntos tan serios.
En tercer lugar, y allí viene la torpeza, la miopía y la estupidez de la clase política, es que se está tomando a los homosexuales como gente que está al margen de la sociedad por su orientación sexual. Y los homosexuales, según la ley, son tan ciudadanos como los arquitectos, los dirigentes de partidos políticos, los mareros mayores de edad, los conductores de camiones de volteo, las mujeres de entre 27 y 28 años, los oncólogos y los chilenos y javaneses nacionalizados salvadoreños, por sólo citar a algunos. El hecho de vivir con quien sea, y que esa unión sea reconocida por la sociedad --es decir: por el conjunto de todos nosotros, que se supone somos quienes ordenamos qué se hace con la ley--, es o debería ser un derecho ciudadano. Y va más lejos: es, o debería ser, un derecho humano a secas.
Entre otros, se parte del supuesto de que la reproducción de la especie es una parte importante de un matrimonio, y por eso es una aberración que dos hombres o dos mujeres se casen entre sí. En tal caso, hay millones de europeos que deberían ser denunciados y estigmatizados por la iglesia católica, porque por allá a muchísimas parejas simplemente no se les pega la gana tener hijos, y allí tienen su crecimiento poblacional negativo, o casi, para demostrarlo. Luego, se basan en palabras descontextualizadas de Jesucristo, y el hombre vivió hace como dos mil años, en un contexto y una religión harto diferentes. Ya que se actualicen, ¿no? Por eso cada vez se les va más gente para el lado de las iglesias protestantes, de todo tamaño y sabor.
Hay una idea que tengo desde hace años, y es que los homosexuales pueden "casarse" --por la ley civil, claro; no hay otra-- muy fácilmente, pero varios amigos abogados, después del desconcierto inicial, me dicen que no es tan fácil, aunque no me terminan de explicar bien por qué.
El matrimonio es, al final de cuentas un contrato entre dos personas, que afecta a sus eventuales descendientes. Quitemos por ahora a estos últimos de por medio y supongamos que dos hombres o dos mujeres deciden ir con un notario y firmar un contrato entre dos partes, tan simple como la compra de una casa o la conformación de una sociedad. Las cláusulas del contrato serán artículos que vienen en el código civil: fulano y fulano --o fulana y fulana-- se comprometen a... Será aburrido hacer un contrato con tantas páginas, pero no es descabellado si se lo toman en serio. Es más: hasta podría hacerse un machote --perdón por la palabra-- y repartirlo gratis por internet, o los mismos notarios podrían tenerlos listos en su escritorio y cobrar una barbaridad por proporcionarlos.
Es fácil: el código civil contiene una serie de artículos que regulan un objeto llamado "matrimonio". Al firmar un acta de matrimonio, tácitamente se aceptan tales artículos sin necesidad de hacerlos explícitos en el acta. Si yo y mi pareja no queremos casarnos, el código civil también incluye estipulaciones acerca de las parejas de facto, y en especial de su descendencia, y allí es donde la ley no prevé la existencia de parejas homosexuales y no protege explícitamente a nadie.
En el contrato que propongo, las partes hacen explícitas las normas establecidas en el código civil, y eso incluye la repartición de bienes, de lo que ocurrirá si la "sociedad" se disuelve, si uno de ellos --o ellas-- muere, etcétera. En términos prácticos será un contrato matrimonial, pero tiene un problema serio: no existe el reconocimiento de las partes como ciudadanos --o ciudadanas, pues-- con derecho de hacer de su vida un cucurucho, siempre y cuando no violenten los derechos y obligaciones de nadie más, o los suyos mismos.
¿Es posible un matrimonio entre homosexuales en El Salvador? Según yo, sí, y si yo fuera homosexual, quizá lo intentaría, y seguro que se armaba un buen desmadre cuando la prensa se enterara. Pero el asunto es más profundo: es reconocer el carácter humano pleno de una minoría. Y allí que me perdonen Parker y el señor arzobispo: la negación de ese carácter humano es lo que está en juego, y el juego no se diferencia mucho de las leyes "especiales" contra judíos, chinos, negros o salvadoreños que pudieran existir --y han existido, y algunas existen-- en más de un país y en más de una época.
En mi colmena, eso se parece bastante al fascismo. Y que las costumbres --buenas o malas--, la moral, las tradiciones y la mamá de todas ellas hagan y digan lo que quieran, pero allí es donde el FMLN puede demostrar de qué está hecho y para qué sirve en la asamblea legislativa y en el universo.

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Nota bene 1: Se notará que no cité a los curas cuando hablé de quiénes eran ciudadanos. salvadoreños Y es que estoy de acuerdo con Benito Juárez: los curas responden a un gobierno extranjero, a un Estado --otra vez la mayúscula-- con otros valores --en este caso religiosos, y aquí vivimos en una sociedad laica-- y a una potencia evidentemente imperialista y expansionista. Me produce el mismo rechazo oír al arzobispo opinar sobre asuntos locales que el que me produce oír al embajador gringo cuando se pone a meterse en lo que no le importa. De nada.
Nota bene 2: Estoy oyendo a Cat Stevens después de algunos años: Tea for the Tillerman, Buddha and the Chocolate Box y Teaser and the Firecat. Me gusta igual que cuando tenía 13 o 14 años, lo que es la vida, pero en medio hay un montón de lustros de recuerdos y experiencias acumulados. Como me sé las canciones de memoria, ya no pasan por el oído: llegan directo a la glándula de las emociones y, sí, me emocionan. Nada que ver con lo anterior, excepto porque Cat Stevens habla de la esperanza de un mundo mejor. Y, en serio, sin partidos políticos --y con sociedad civil-- y sin iglesias --y con sociedad civil-- el mundo sería un poco mejor.

30 de marzo de 2009

30 de marzo de 1980

Para los arzobispos y el nuncio apostólico resultaba intolerable la línea de denuncia social de Romero, por el énfasis que se ponía contra los cuerpos de seguridad, el ejército, los paramilitares y los escuadrones de la muerte. También había fuertes críticas a los abusos de los grupos de masas y a la guerrilla, pero eran menores en cantidad, porque la cantidad de sus abusos también era menor. En ese momento la línea del Vaticano era la lucha contra “el comunismo”, en la que se encontraba involucrado el papa, que en enero de 1981 hallaría un fuerte apoyo con la llegada de Ronald Reagan a la Casa Blanca. No era que Romero se saliera de la ortodoxia del Concilio Vaticano II, de la CELAM de Medellín ni –sobre todo– de la más conservadora de Puebla; era que contradecía una posición política que no tenía un fundamento teológico vigente.
Por otra parte, estaba convirtiéndose en una figura internacional de peso. Semanas antes de su asesinato recibió un doctorado honoris causa de la Universidad de Lovaina, recibió el apoyo del cardenal francés y el Premio de la Paz del Consejo de Iglesias de Suecia. Desde el año anterior era candidato al premio Nobel de la Paz, que –coincidencia o no– ganaría una religiosa, la monja Teresa de Calcuta. Donde su trabajo no recibía apoyo era entre la más alta jerarquía católica, que esperaba el menor error –no llegó a cometerlo– para quitarlo de su lugar.
El apoyo más fuerte con el que contaba, además, era el de la Compañía de Jesús, que tuvo al poderoso sacerdote Pedro Arrupe al frente desde 1965 hasta 1983, en esos momentos en malos términos con el Vaticano por el impulso de los jesuitas a la Teología de la Liberación y la rebeldía de la Compañía de Jesús ante la posición extremadamente politizada del Vaticano. La última audiencia de Romero con Juan Pablo II, el 16 de enero de 1980, debió ser más tensa que la primera, por el evidente enfrentamiento de posiciones, aunque en su diario el arzobispo se mostró –como siempre– optimista [...]
La más alta jerarquía católica no había esperado que el sereno obispo de Santiago de María, confesor de señoras de buenas familias, llegara a tanto, tan lejos, ni con tanta persistencia, en la defensa de los principios adoptados de la propia prédica del Vaticano tras su último Concilio. Su nombramiento había sido un error de cálculo político que debía corregirse.
Y se corrigió. [...]
Unos días después del asesinato y el sepelio de Romero, el nuncio Gerada fue llamado a Roma. La Cancillería salvadoreña lo condecoró durante una cena protocolaria. [...]
Tres meses más tarde, Ellacuría registra una conversación con el nuncio en Costa Rica, quien –en todo caso como representante de Juan Pablo II– resumió la posición de la Iglesia Católica hacia el conflicto salvadoreño. Salta a la vista la politización de las observaciones, el abandono de las posiciones “populares” en beneficio de la seguridad en la cúpula, y el pragmatismo –si no la poca sensibilidad– con respecto al asesinato de Romero:
1. La Iglesia no puede apoyar a unos grupos políticos marxistas–leninistas. Tal sería el caso del FDR.
2. La Iglesia no puede politizarse a favor de un lado u otro. Pero la actual solución es democrática y no pone en peligro la libertad de la Iglesia.
3. Dondequiera los comunistas han llegado al poder han arrasado con la libertad y han puesto graves dificultades a la Iglesia y a la fe.
4. Los efectos buenos de la Reforma Agraria no pueden verse pronto, pues en las reformas agrarias hay siempre una baja de productividad al principio.
5. Los sindicatos en Italia causan en las huelgas grandes problemas a la producción. Sólo hablan de derechos y no de deberes.
6. Tras la fechada de l. grupos de [ilegible] están los guerrilleros marxistas–leninistas q. impondrán su dictadura.
7. Hay q. evitar el enfrentamiento sangriento q. sería peor q. la represión actual. Es exagerado hablar de la inviabilidad del actual proyecto y de la inevitabilidad histórica del conflicto.
8. Lo más importante en la Iglesia es la unidad entre los obispos. Esto se ha logrado con la muerte de Mons. Romero, pues los demás obispos reconoces a Mons. [Arturo] Rivera [y Damas].
9. Los jesuitas son responsables de la desunión de la Iglesia aquí y del enfrentamiento d l. religiosos contra la jerarquía. Los jesuitas deben dialogar con los Obispos para cediendo ambos llegar a la unidad, q. es lo más importante.
9. [sic] La Iglesia debe evitar la violencia y no propiciarla nunca.
10. Hay peligro cierto de q. si triunfa la revolución vendrá el Comunismo. Así está pasando en Nicaragua.
Todas las escuelas salvadoreñas, públicas y religiosas, cerraron sus puertas durante tres días, en señal de duelo, al día siguiente de la muerte del arzobispo, y hasta las organizaciones de la derecha que lo habían atacado y acusado de “comunista” publicaron esquelas en los periódicos. [...]
El asesinato del arzobispo Romero [el 24 de marzo de 1980] y la matanza en el día de su funeral [el día 30] llevaban a una conclusión obvia: el poder no se detendría ni siquiera ante lo más sagrado e inviolable para un pueblo tradicionalmente creyente. Un hecho así, aunque su impacto no pueda cuantificarse, es capaz de enfrentar a una alternativa no a la masa, sino a cada uno de los individuos que la conforman: retirarse con horror de cualquier intento de lucha –el resultado que probablemente se buscaba– o lanzarse a fondo a un enfrentamiento total, de nuevo en la lógica del que no tiene nada que perder. (¿Qué más se puede perder cuando lo sagrado deja de ser un límite?) [...]
El objetivo del asesinato [del arzobispo] y de la matanza [durante su sepelio] era obviamente demostrar que no habría límites ni proporciones en la represión, y disuadir a los no militantes de apoyar a la izquierda radical. Lo mismo que hacían los escuadrones de la muerte, pero en gran escala, es decir: tratar de aislar a las fuerzas guerrilleras de sus bases de apoyo. Y, en efecto, cada uno de los integrantes de “la masa” se vio obligado a tomar una decisión: seguir o dejar el asunto por la paz.
Muchos de los cuadros debieron pasar a la clandestinidad e integrarse a los organismos guerrilleros; otros se quedaron en sus lugares para la realización de actividades específicas; los militantes de base, en general, se pusieron a la expectativa, ante la falta de un organismo partidario que los cohesionara. Quizá la deserción de militantes y simpatizantes hubiese sido mucho mayor si no hubiera existido un factor señalado en el capítulo anterior: el terror que se aplicó fue desproporcionado y, así como provocó la insensibilidad de mucha población, a los militantes los puso en la posición de quien no tiene nada que perder.
Los asesinatos de marzo fueron, también, un llamado al enfrentamiento directo, pensado en términos estrictamente militares. La respuesta llegaría con la fallida ofensiva final, pero continuaría en ascenso el aumento de la capacidad de la guerrilla hasta 1983, cuando se dio el viraje político del FMLN tras la muerte de Ana María y Marcial.
El hecho de que la matanza se realizara frente a decenas de delegados extranjeros y a jerarcas religiosos tuvo también su lado interesante, en especial si se toma en cuenta que la mayor parte venía de Estados Unidos, cuyo gobierno estaba jugando a la carta de la Democracia Cristiana, y a Duarte en particular. Obviamente sería la JRG la que cargaría con las consecuencias de la matanza, y sobre todo del asesinato, estuviera o no involucrada institucionalmente, y así ha sido hasta la fecha, con todo y lo señalado en el Informe de la Comisión de la Verdad.
Había varios mensajes implícitos: se trata de un gobierno inviable –fuera por su incapacidad de mantener el orden, fuera por su responsabilidad directa–, la presencia de civiles no garantiza que pueda alcanzarse la paz, los democristianos avalan un gobierno netamente represivo y –para quien creyera que los francotiradores del Palacio Nacional pertenecían a la guerrilla– los guerrilleros deben ser exterminados, en vista de que no respetan ni siquiera lo más sagrado: un arzobispo, el funeral de un arzobispo. Aunque se trataba de mensajes contradictorios, no todos debían llegar al mismo tiempo ni con la misma intensidad, y cada quién tomaría el que más le conviniera.
La acusación contra la guerrilla tuvo su lógica: el marxismo y el leninismo siempre se relacionaron con una posición agnóstica, “atea”, y sólo los “ateos” podían ser capaces de actos tan terribles contra representaciones de lo sagrado. Todos los que se encontraban en ese momento en las instituciones e incluso en organismos alternos, como los escuadrones, se declaraban ante todo creyentes. Pero no era más que el mismo cliché de los jóvenes con pañuelos rojos; la mayor parte de los militantes de la organización más radical, declaradamente marxista–leninista, las FPL, era católica, o provenía de organismos católicos. Lo mismo la RN, el ERP y el PRTC.

De Tiempos de locura. El Salvador 1979–1981.

29 de marzo de 2009

Citas para un domingo

...la metáfora es el contacto momentáneo de dos imágenes, no la metódica asimilación de dos cosas...

Dios acecha en los intervalos.

...es quizá un error suponer que puedan inventarse metáforas. Las verdaderas, las que formulan íntimas conexiones entre una imagen y otra, han existido siempre; las que aún podemos inventar son las falsas, las que no vale la pena inventar.
Sí, estoy releyendo --por enésima vez-- Otras inquisiciones, mi libro favorito de Borges. Cada día escribe mejor el viejo. No lo tenía --lo presto y lo regalo y me quedo sistemáticamente sin él-- y aproveché el viaje a Guatemala para comprarlo. De paso le traje a Krisma la poesía completa de Salvatore Quasimodo, y a Valeria una enciclopedia de los porqués y unos libritos en los que unos ratones actúan clásicos infantiles, como "La bella durmiente" y "Rapunzel". Y uno con pinturas y dibujos de Klimt. Y canillitas de leche, cómo no mencionarlas.
Con respecto a eso de que "Dios acecha en los intervalos", leí algo parecido, escrito mucho después que lo de Borges, por Stephen Hawking en Agujeros negros y pequeños universos (no se lo pierdan; es un librazo). Dice Hawking que los dioses eran necesarios para explicar --y entender-- los fenómenos naturales como la lluvia, el fuego, el rayo, etcétera. A medida que se fue encontrando explicación a tales fenómenos, esos dioses "primordiales" fueron desapareciendo, y al final una buena parte del mundo se quedó con uno para resolver los misterios, milagros, todo lo que requiera de fe porque no puede ser visto ni tocado (como la propia alma humana, se me ocurre, o llámesela psique). Al final, las ciencias --se refiere a la física en especial-- ha ido llenando vacíos, y los agujeros del conocimiento son cada vez menores. En esos agujeros está Dios, cada vez más pequeño, reinando, esperando, "acechando".
La teoría me parece interesante, pero incompleta. Pienso en los dioses náhuatl, que hacen mucho más que enviar la lluvia o mantener el mundo girando para que el sol aparezca al día siguiente. Muchos de ellos son arquetipos morales, son la... uh... materialización y la guía de lo humano. Huitzilopochtli, por ejemplo, es el dios de la guerra, y no hay nada más humano que la guerra. Todos los dioses, como Tláloc, el propio Huitzilopochtli, tienen características propias, pero están "advocados" a uno de dos dioses: Tezcatlipoca y Quetzalcóatl. El primero es el dios de lo oscuro, de la muerte, del inframundo, de "el mal"; al segundo se le asocia con las flores, la naturaleza, las artes, "el bien".
Lo interesante es que existen cuatro versiones de Tezcatlipoca: el negro, el verde, el rojo y el blanco. Son el mismo, pero representan las estaciones, los puntos cardinales, ciertos "estados de ánimo" del universo, y etapas y épocas dentro de la compleja noción temporal náhuatl. El Tezcatlipoca blanco es Quetzalcóatl.
Por allí debe existir una relación entre lo divino y la metáfora, pero no es la mañana de un domingo el mejor momento para ponerse a pensar en eso. Nada más son detalles que se me ocurren a partir de unas citas de Borges.

1 de junio de 2008

Chicken Little, Saca o Toby

Krisma y Valeria pasaron por mí a La Casa del Escritor y, bueno, de regreso a casa había que ver la tele, etcétera. No había nada en el cable. (Tenemos Amnet.) "Nada" significa que aparecia un rotulito amarillo que decía "No Signal".
Krisma probó con los canales nacionales. En el 2, 4, 6, 8, 10, 12 y 21 --fueron los que vimos-- había cadena nacional con el presidente Saca. En el 17 estaba Toby, para variar diciendo cosas bien misóginas, que olvidé dos segundos después, en bien de mi salud espiritual. ("Esto no está pasando, esto no está pasando", etcétera otra vez.)
Así que era ver a Saca o era ver a Toby, y la verdad por eso contratamos cable: para tener un montón de opciones. La campaña electoral anterior, y durante poco más de un año en total, nos la pasamos a pura televisión local, y llegó a ser tan angustiante que el momento de relajación y diversión era ver a la "señorita Laura". Porque tampoco teníamos internet, excepto un plan de 30 horas por 30 dólares que era un robo, y se iba en la pura revisión de correo y algún chat con mi hija Eunice.
Pero, ¡ah!, recordé que por 9 dólares más, tenemos acceso a los canales premium de HBO, y puse el canal 201; no se iban a atrever a cortar los canales premium. Y no se atrevieron.
Lo único que había de interesante era Chicken Little, que ya vi un par de veces, y lo que quería ver estaba en los canales básicos, en Universal y en SciFi. Así que era Chicken Little, Saca o Toby. (Eso de ser hijo meritísimo otorga privilegios... Quizá me haga religioso para la siguiente cadena nacional. O pastor, para poder decir qué canal no entra en cadena, o sea en el que esté hablando yo. Nomás me faltaría aprender a andar en moto.)
Así que estuve haciendo zapping entre el ChL y Saca, y cuando iba a terminar el discurso del presidente lo dejé allí. Apenas había terminado de hablar y empezaba a saludar a los diputados que andaban en los alrededores, el Canal 2 cortó bruscamente las transmisiones y empezó a poner comerciales; eran las 7:24 de la noche, y supongo que habrán pagado el programa hasta las 7:30, pero ¿quién se fija en esas cosas? ¿Qué son seis minutos de televisión, además de un montón de dinero?
Sólo por confirmar lo que ya sé desde hace años, lo pasé al 27 (Universal, pues) y seguía el letrero de "No signal". Así hasta las 7:25, cuando de repente regresó la señal. Porque aún pensaba que había la posibilidad de que fuera la lluvia --que aquí en Los Planes estaba fuerte, y lo está en el momento en que escribo esto-- hubiera bloqueado la señal o algo, y que por pura casualidad hubiera coincidido con la cadena nacional.
Pero no. Ya son varias veces que me toca dejar de ver mis programas favoritos o no favoritos, pero que son los que quiero ver, sólo porque hay cadena nacional con el presidente. Los de Amnet simplemente desconectan la señal, y al diablo los clientes. Si tengo cable es precisamente porque hay cosas que detesto de la televisión nacional, en especial las cadenas y a Toby, su misoginia y el montón de gente que se la celebra.
Chicken Little... ¡Bah! Había una muy buena en SciFi con Dean Stockwell de la que sólo pude ver la mitad. Y me parece que, si en este gobierno --y los anteriores-- se ha hablado de libre competencia hasta que a uno le dan ganas de vender a su mamá a precio de docena, deberían ser coherentes: no quiero ver cadenas nacionales, quiero ver una de Dean Stockwell o de quien sea, y pago por eso. Y no debería necesitar pagar canales premium para lograrlo, porque a lo mejor me salen con películas o programas que no quiero ver.
Lo malo es que sé que eso continuará si gana el FMLN o si sigue gobernando Arena. Los del poder no entienden que uno no quiere ni está obligado a verlos; Chávez es el ejemplo extremo, pero el más significativo. ¡Qué plomo de tipo!
Ojalá que los del FMLN sepan seguir respetando al menos los canales premium, o que Amnet cumpla con su contrato, que es darme la programación que anuncia, la que transmiren en toda América Latina, y no cortarla porque alguien quiere dar su informe de gobierno o hablar mal de las mujeres en nombre de Dios. Si quiero eso --a veces lo he querido--, pongo el 2, 4, 6, 8, 10, 12 o 21, y me quedo en el de mejor señal. (El 10, por cierto, transmitió con un buen rato de atraso con respecto a los otros.) Como dicen los neoliberales: tengo derecho de escoger, y hay una lana de por medio para que respeten eso.
Y estaba buena la de Dean Stockwell... Lástima que quedara en continuación.

20 de noviembre de 2007

Pide perdón la iglesia católica española

Pues sí, y no de manera tan ambigua como lo hizo Juan Pablo II con las comunidades religiosas no católicas, ni dejaron pasar tanto tiempo.
En España, el obispo de Bilbao y presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, pidió perdón por el apoyo de la iglesia católica a Francisco Franco, que significó la complicidad con muchos crímenes e ignominias, según puede leerse en La jornada de hoy.
El arzobispo hizo una reflexión que a los salvadoreños nos queda que ni mandada a hacer:
No es acertado volver al pasado para reabrir heridas, atizar rencores y alimentar desavenencias. Miramos al pasado con el deseo de purificar la memoria, de corregir posibles fallos, de buscar la paz. Recordamos sin ira las etapas anteriores de nuestra historia, sin ánimo de revancha, sino con la disponibilidad de afirmar lo propio y de fomentar al mismo tiempo el respeto a lo diferente, ya que nadie tiene derecho a sofocar los legítimos sentimientos de otro ni a imponerle los propios. La búsqueda de la convivencia en la verdad, la justicia y la libertad debe guiar el ejercicio de la memoria.
Y ya que estamos en las cosas insólitas, lean un post de Jacinta Escudos en el que se da noticia del tipo que se casó con una perra para quitarse el karma por haber asesinado a una pareja de perros años atrás. El asesinato le produjo graves males, que así pretende neutralizar.
¡Ah, las religiones...! Tan fácil que es no hacer las cosas desde el principio...

11 de marzo de 2007

La Inquisición, contra Jon Sobrino

Sí, el Vaticano anunció una sanción contra el jesuita Jon Sobrino (callarlo, ni más ni menos) por afirmar demasiado la humanidad de Cristo y no destacar su carácter divino. En el mismo mundo, protege a sacerdotes que destacan demasiado su propio lado humano, digamos los que han sido acusados de pederastia, perversión de menores y cosas quizá no tan importantes para los que buscan la pureza de una doctrina, no la verdad de las cosas, cierta verdad al menos.
Dejé de ser creyente (o como se pueda decir) mientras estudiaba con los jesuitas, quizá porque con ellos aprendí a pensar un poco más allá de los dogmas. Me parece que lo de Jon Sobrino, tanto como las vigas en el ojo del Vaticano, es simplemente indignante y bajo. Allá ellos con sus leyes, y uno en lo suyo.
Reproduzco la nota que La prensa gráfica publica al respecto, que puede hallarse en este link.

El Vaticano sanciona a sacerdote Jon Sobrino
Se le acusa de no afirmar la conciencia divina del Jesús histórico

Enviado en el Vaticano: Javier Espinoza

El teólogo jesuita Jon Sobrino ha sido sancionado por la Congregación de la Doctrina de la Fe por “falsear la figura del Jesús histórico al subrayar en demasía la humanidad de Cristo, ocultando por el contrario, su divinidad”, confirmaron ayer fuentes del Vaticano a LA PRENSA GRÁFICA.
La condena, que se hará pública el próximo jueves, le prohíbe impartir clases en centros eclesiales o publicar libros con la editorial nihil obstat de la autoridad de la Iglesia, “es decir, el silencio más absoluto”, opina un editorial.
“Estoy cansado de estas cosas que distraen mucho de mis ocupaciones”, fueron las palabras que Sobrino dijo al teólogo Evaristo Villar, colega cercano del jesuita, cuando le preguntó cómo se sentía tras la noticia.
Sobrino y la Compañía de Jesús, a la que pertenece, conocen desde hace meses el contenido de la nota vaticana. Roma le solicitó al teólogo que rectificara por escrito antes de condenarle.
Según el rotativo español El Mundo, Sobrino informó sobre la misiva a su superior, el padre Kolvenbach, prepósito general de la Compañía de Jesús, que le contestó: “Piénsatelo y cualquier decisión que tomes será apoyada por la Compañía”. Sobrino no rectificó.
A pesar de que la carta está firmada por el actual director de la congregación, el cardenal Joseph Levada, las inquisiciones contra Sobrino comenzaron desde antes, cuando el órgano del Vaticano estaba dirigido por Joseph Ratzinger, el Papa de turno.
Se le acusa de “no afirmar abiertamente la conciencia divina del Jesús histórico”.
Para Evaristo Villar, director de Redes Cristianas, la sanción contra Sobrino va más allá de una carta y ciertas prohibiciones contra el religioso.
Esta no es la primera vez que el Vaticano acusa de disidente de la teología tradicionalista a un miembro de la Iglesia. Durante el papado de Juan Pablo II, 140 teólogos fueron silenciados, incluyendo a Leonardo Boff, otro exponente de la teología de la liberación.

17 de noviembre de 2006

Camellos del Corán y otros opios

Gibbon observa que en el libro árabe por excelencia, en el Alcorán, no hay camellos; yo creo que si hubiera alguna duda sobre la autenticidad del Alcorán, bastaría esta ausencia de camellos para probar que es árabe.

La frase de Borges es una verdadera lección de literatura, que se traduce en una frase aún más simple y práctica: de lo obvio no vale la pena hablar.
Hace unos días se recordó esa frase por aquí, y un buen amigo me mandó desde Canadá un link a la revista mexicana Letras libres, que en diciembre de 2005 publicó un artículo de Gabriel Zaid titulado "Camellos del Corán", donde se habla del tema.
Y resulta que, según Zaid, hay 19 menciones a camellos en el libro sagrado de los musulmanes...
En descargo de Borges --y de mí, que leí una parte significativa del Corán a los 18 años, pero sin buscarle camellos; a Borges lo conocería uno o dos años después--, hay que decir que las frases en las que se menciona a los camellos son en general metafóricas, y no se habla de camellos físicos en carne y hueso, sino de la idea de los camellos, como:

  • He aquí que os llegó una prueba de vuestro Señor, esta camella de Alá [será] para vosotros signo. [7:71, 154]
  • Esta camella de Alá [será] para vosotros una señal; dejadla, pues, que coma en la tierra de Alá y no la maltratéis. [11:67, 205]
  • Y guardaremos a nuestro hermano, y aumentaremos la medida de una carga de camello. [12:65, 215]
  • Echamos de menos la copa del rey, y a quien la traiga [daremos] la carga de un camello. [12:72, 216]
  • Vengan a ti los hombres a pie, o sobre todo camello estirado. [22:28, 290]
  • Esta camella beberá, y vosotros beberéis, un día sabido. [26:155-157, 323]
  • No corristeis sobre ello con corceles o camellos. [59:6, 475]
  • Como si fueren camellos pelirrojos. [77:33, 517]
  • Y cuando las uscharas [camellas que ya pueden cargar] queden abandonadas. [81:4, 524]
  • ¿Es que no miran al camello, cómo fue creado? ¿Y al cielo, cómo fue elevado? [88:17-18, 537]

El equivalente a los camellos del Corán, en una novela mexicana, digamos, serían los automóviles. Algunas de las frases de arriba seríal como decir: "Ya para tu carro", "Le pasó una aplanadora por encima" o "Tiene cuerpo de tráiler". O sea que, en rigor, Gibbons y Borges tenían razón.

* * *

Hay un site cubano dedicado al diario de Ernesto Guevara en Bolivia que vale la pena visitar. Incluye no sólo el diario del Che, sino también los de algunos de sus allegados en la campaña de Ñancahuazú, mapas, comunicados... De todo.
Algo que resulta no sé si emocionante o angustiante es que, al llegar a la página, se topa uno con una reseña de lo que el Che hacía ese día, en letra manuscrita, y un link a la entrada correspondiente del diario. Hoy, por ejemplo, toca la entrada del 17 de noviembre:

El túnel está ocupado con los artículos que pudieran ser comprometedores para los de la casa y algo de comida en lata y ha quedado bastante disimulado.
No hubo novedad alguna desde la Paz. Los muchachos de la casa hablaron con Argañaraz, a quien compraron algunas cosas y éste les volvió a insistir en su participación en la fábrica de cocaína.

Ciro Algarañaz Leigue --se aclara en una nota-- era el propietario de la finca El Pincal, la más cercana a la finca de Ñacahuazú, propiedad de los guerrilleros.

* * *

Sudáfrica, como parte de la lucha en contra de la discriminación, aprobó hace unos días el matrimonio entre personas del mismo sexo, según reportó La Jornada. El enfoque es harto interesante: el matrimonio no es, visto así, un derecho legal, sino un derecho humano, es decir que trasciende la letra de las leyes y se adentra seriamente en su espíritu. Esto es: el derecho de compartir la vida con la persona que se desee es tan fundamental como del derecho a vivir, tener un nombre, ser considerado --y de hecho ser a secas-- igual a cualquiera otro a pesar de las diferencias de color, sexo y --aquí alzo la ceja izquierda-- condición social.
Con las iglesias el asunto es más peliagudo: para la mayor parte de ellas lo más importante no es la gente --ésa que debería gozar de los derechos... este... humanos, vaya--, sino la voluntad de un dios, que se supone escrita e inmanente, pero siempre sujeta a interpretación por gente que maneja el poder sobre las almas, la moral, y a veces una moral bastante doble.
Por ejemplo, es impresionante el testimonio aparecido hace unos días, también en La Jornada, en contra del cardenal primado mexicano, Norberto Rivera. en relación con la violación de unos sesenta niños en Puebla por parte del sacerdote Nicolás Aguilar Rivera, aún en activo.
Ante las denuncias de los padres de familia, según el reportaje, Rivera pidió quedarse a solas con los niños y les dijo:

Ustedes olvidarán pronto lo que les hizo el padre Nicolás Aguilar Rivera. Al rato, ya ni se acordarán. Deben saber perdonarlo. El padre es un hombre enfermo.

Vayan y pregúntenle qué opina acerca de los matrimonios entre dos hombres o dos mujeres...
El reportaje sobre este caso de pederastia, que se maneja en las cortes de California, puede encontrarse aquí. Son testimonios extremadamente duros y muestran una crueldad, una impunidad y un desnfado eclesial que casi paraliza. Y el poder laico, al menos el mexicano, bien, gracias.
En serio: una sociedad cerrada de gente del mismo sexo, que lleva por lo menos 1,200 años en ésas, debe tener cosas muy poco sanas. En vez de hablar de que existe una "crisis de fe" en el mundo, deberían ver lo que hay bajo las sotanas, y cómo lo usan.

* * *

Y aquí está la prueba de que Dios existe, y de que Google es Dios. Es lo más cercano a una religión manejable, alegre y práctica que he encontrado hasta ahora. La comprobación, como podrá verse, es tan sencilla que abruma:

  • Google es omnisciente.
  • Google es omnipresente.
  • Google responde a todas las oraciones.
  • Google es inmortal. (La explicación de esto es muy buena.)
  • Google es infinito.
  • Google recuerda todo y a todos.
  • La evidencia de que Google existe es abundante.

Y sobre todo es muy fácil seguir los mandamientos, que están aquí.
Bueno, hay algunos que para muchos no será fácil seguir, como honrar a los congéneres humanos, pero son mandamientos fácilmente comprensibles.

* * *

Y a propósito del respeto de/a los congéneres, hoy aprendí algo interesante. Después de una andanada de comentarios insultantes y bastante sucios, que al final llegaron a uno cada cinco minutos o así, decidí activar la función de moderación y borrar los últimos que hubieran aparecido, ya bastante enfermos. Cayó un mensaje más y... listo. Dejaron a de aparecer en mi correo privado.
Entonces se trasladaron al blog de Krisma, igualmente enfermos. Cuando ella activó la moderación, llegaron dos más, aparentemente de dos personas diferentes, y... Dejaron de llegar. Luego, por no sé qué también enferma asociación de ideas, le cayó uno a Denise Phé Funchal. Activó la moderación y dejó de tener problemas de suciedad.
Viene la pregunta: ¿por qué escriben esas andanadas de comentarios tan cochinos los pobres diablos anónimos al estilo de Pipo? Se me ocurren algunas ideas:
Porque tienen tiempo, es decir: porque no tienen cosas productivas --positivas-- que hacer. Si tienen un trabajo, ya sabemos la calidad de lo que hacen.
Para destruir cosas que son incapaces de construir, y a gente que son incapaces de ser.
Porque es el único modo de que alguien les haga caso además de los de su propia especie.
Porque quieren que los lean. (Mi favorito.) En el caso de Pipo, sabe que sus poemas no sirven, o que no logran la atención que lograban cuando tenía --digamos-- 20 años. Porque para veinte años están bien, muestran talento; en la recta final hacia los treinta son textos sin interés. Queda el insulto para llamar la atención.
Y ése es el problema de los mediocres, como se dijo en un multicitado post: lo que buscan es atención inmediata, aplauso, aprobación, de quien sea, o ataques que les dolerán, pero al menos indicarán que alguien los "reconoce". Para lograr ese reconocimiento están dispuestos al anonimato. Paradójico, porque cuidan su nombre con tanto esmero, y están tan enamorados de él, y quieren verlo en letras tan brillantes...

* * *

Para terminar esta miscelánea, para los fans del programa La tremenda corte, aquí hay una página dedicada a Leopoldo Fernández, mejor conocido como José Candelario Trespatines, y su eterno comparsa Aníbal de Mar ("El Tremendo Juez"). Podrán encontrar ¡más de cien! programas radiales de La tremenda corte, y algunas canciones de otros personajes que hicieron famosos a Fernández y De Mar, Pototo y Filomeno. Hay una en especial, "Boniatillo", que me gusta bastante; la parte final de la canción, un solo de flauta sensacional, servía como tema para la versión televisiva de La tremenda corte. Ese solo me ha acompañado desde que tenía ocho años, o sea durante casi cuarenta. A veces voy por la calle o e el autobús o estoy en medio de una reunión y empiezo a tararearlo, y lo disfruto; cuando me pongo a jugar con música y me toca hacer cosas con flauta, lo primero en que pienso es en ese solo, y si se trata de cosas tropicales lo uso como referente para los intervalos y la rítimica.
En México pasan desde hace siglos los programas radiales, a las horas más extrañas, en diferentes emisoras, pero el programa de televisión fue un fracaso; creo que ni siquiera pasó la serie completa. Pregunté por qué a muchas personas, y resultó a los espectadores no les gustaba el aspecto de los protagonistas. Bastante previsible en un lugar con una profunda cultura radial. Además, el programa de televisión tenía algunos actores diferentes, o sea todos excepto los dos de siempre. Luz María Nananina no era Mimí Cal, la esposa --ex, supongo-- de Aníbal de Mar, sino Norma Zúñiga; Adolfo Otero no era Rudecindo, sino Florencio Castelló, y el secretario, Miguel Ángel Herrera, lo cambiaron por Marco de Carlo. (No, pos así sí.) Hubo otro, Patagonio Tucumán y Bandoneón, de quien no recuerdo el nombre. En El Salvador fue más famoso el programa de televisión, duró varios años y, mientras viví aquí, no me perdí ninguno, repetido o no.
Una frase típica de Trespatines:
Queda suspendido el entierro para mañana a las cuatro, por falta de quórum.

1 de octubre de 2006

34 años después


El asunto está así: uno no puede extrañar lo que no ha vivido, porque entonces se pasa todo su presente y su futuro en un mundo de especulaciones que sólo pueden llevar a la amargura, la depresión, el pobrediablismo y, en todo caso, a una visión bastante enferma de la vida.
Por ejemplo, ¿qué hubiera pasado si no hubiera tenido un hijo a los 18 años y no me hubiera casado a esa edad, lo que significó ponerme a trabajar duro desde muy chavo, quedarme con pedazos de carreras (música, letras), armarme una que hasta ese momento no me interesaba (periodismo) y otra que sí (escritor de libros) y no llevar una juventud normal (al menos dentro de los estándares de una clase más o menos media), con fiestas y sesiones de estudio en equipo y todo lo que trae la una vida universitaria? No tengo la menor idea, con todo y que algunos parientes cercanos aún me lo recriminan y que varios amigos (y no tan amigos) me han dicho hasta la náusea de todo lo que me perdí. Para mí, desde acá, no hay nada que valga tanto como lo que he pasado con mi hijo Eduardo desde el 9 de septiembre de 1977, y lo que falta. No entiendo la vida de otro modo ni sin él. Mi segundo matrimonio tuvo cosas que quizá pude evitarme, y tomé decisiones terriblemente erradas, pero está Eunice, mi hija, y eso hace que desde el 1 de octubre de 1987 la vida tenga otro sentido. (¡Sí! ¡Hoy cumple 19 años!) Y Valeria anda en su versión 2.3, aunque es otra etapa de mi vida, y me ha tocado disfrutarla con menos dificultades, con un poco más de calma. (Tampoco podría "extrañar" que esa calma y esas "menos dificultades" no me hayan llegado antes; fueron un precio justo.)
Mi padre, unos meses antes de ponerse grave, me decía que lamentaba todo lo que nos había hecho pasar con los líos en los que anduvo metido: la policía siempre vigilándonos, las amenazas de cateos, las llamadas con amenazas de muerte, el exilio y muchas situaciones harto desagradables que nos pasaron en él, como cuando un escuadrón de la muerte nos mantuvo rodeados en México durante no sé cuántas horas, con niños dentro de casa y una angustia que difícil de olvidar. Eso sin contar con todos los desajustes emocionales, los peligros, la violencia siempre como un punto de referencia, las derrotas a veces innecesarias, todos los compañeros muertos y más. Y, claro, se echaba la culpa hasta de cosas que para él eran malas y para mí eran magníficas. Le dije que si quería un pretexto para sentirse mal, que se buscara otro, porque mi vida había sido buena, y que no podía extrañar algo que no conocía. Creo que después de esa plática logró descansar un poco de todo lo que cargaba en el alma (o lo que haya en su lugar).
Y hay más, pero creo que basta con eso para asentar el punto. (Por cierto, acabo de hablar con mi hija Eunice. Platicamos un rato acerca de Pitágoras --me cae bien ese tipo--, los diálogos socráticos y la Poética y la Política de Aristóteles y la Apología de Sócrates, "pero no la de Platón". Allí sí me mató, porque no conozco otra. Como sea, ¿qué más se puede pedir que poder hablar de eso con ella por teléfono, una mañana de domingo? Y hablamos del Prometeo encadenado, pero no nos acordamos del autor. Acabo de buscar en la Wikipedia y se le atribuye a Esquilo, con algunos conques. La voy a llamar de nuevo para decírselo; aunque a estas alturas ya debió verificarlo, va a ser un buen pretexto para platicar otro rato.)
Todo eso viene al caso porque hace unos días, a través de este blog, me escribió Mauricio Ernesto Franco, de quien no sabía desde hace 34 años, ni más ni menos. Nos conocimos en el espantoso colegio Corazón de María, de las seños Sabater, donde nuestros padres nos metieron en primer grado y hasta segundo, porque de segundo a sexto grado era sólo para niñas. La maestra de segundo, una tal niña Mariíta, era una viejita sádica que disfrutaba pellizcando brazos y clavando tacones en las piernas de los niños que se caían al piso. Y se caían porque lo que nos ponían a hacer en el recreo era a luchar los unos contra quien fuera, y ella era el árbitro. Y después que me digan que las seños Sabater eran unas damas piadosas...
En tercer grado nos pasaron al Externado de San José, ad majorem Dei gloriam, y no es que mejorara mucho el trato, pero al menos aprendíamos más y los maestros tenían que ocultarse para abusar de los chavos. Éramos todo un grupo: Ramiro Velasco, Daniel Funes Orellana, Leonardo Heredia hijo, Luis Alberto Aparicio, uno de apellido Quezada, Mauricio, yo y creo que ya.
Lo que nos unía con Mauricio era que leíamos mucho, y no sólo eso: leíamos "libros gordos". Sólo un compañero de apellido Trabanino nos ganó una vez, porque se aventó Los miserables, y francamente tuve que esperar varios años para atreverme. (Por ese entonces teníamos entre ocho y trece años, y casi todos los otros uno más que yo, con excepción de René Figueroa, mi hermanito del alma en ese entonces, que es apenas un mes mayor.) Y yo leí Moby Dick, y aún no lo olvido.
Cuando estábamos en cuarto grado, Mauricio se cayó de no recuerdo dónde ni por qué. Tuvo una conmoción cerebral severa, y se pasó un buen rato en la Policlínica (hoy Pro Familia) y luego otro rato en su casa, en recuperación. Al principio no podía ver, después se le cruzaba la vista, y le costaba hablar y qué sé yo. Angustiante. Fui a verlo un par de veces a la clínica y lo llamé por teléfono a su casa, hasta que apareció otra vez con sus "libros gordos". (Teníamos la misma edición de las obras completas de Mark Twain, la de Aguilar.) Curiosamente, ese mismo año (sería 1969), tuve otro golpe terrible en la cabeza que al parecer me desató los problemas de migraña. No me pasé ni un solo día en el hospital, y sólo me pusieron hielo para que se desinflamara; todavía tengo un reborde en la parte trasera de la cabeza.
Mauricio Franco me llamó anoche por teléfono (se lo mandé en un mail), y nos pusimos a acordarnos de cosas y de gentes. Curiosamente le ha seguido la pista a todos los que fueron nuestros compañeros (Federico Guillermo Guerrero Munguía, Juan Pablo Córdova Hinds, a los que ya mencioné y a otros, como Mauricio Funes, Rolando Marín, qué sé yo), y ha convivido durante años con varios de ellos. Y sentí alegría de que hubiera podido hacerlo, y saber que hay gente a la que conocí hace mucho que pudo llevar una vida menos fracturada (imagino que no menos difícil), más como debería ser. Y me da la tentación de sentir una nostalgia por cosas que no viví, y que no termino de entender, pero qué diablos: el próximo miércoles nos veremos para almorzar (¡después de 34 años!) y ya lo viviré a través de él, que es otro modo de vivir.
¿Y la foto de arriba? Bueno, el del primer plano soy yo, haciendo la primera comunión, en 1967, en la iglesia de San Francisco. Ese día decidí que no había un dios, de una manera bastante boba, pero lógica. Las seños Sabater y la catequista nos dijeron que, en el momento de recibir la hostia, podíamos pedir un deseo, sólo uno y sólo por esa vez, y que Dios nos lo iba a conceder. Me habían puesto un traje bastante grueso, y hacía un calor del carajo. El deseo que pedí no fue la paz mundial, como cualquier Miss Universo, ni que se acabaran los ricos y los pobres o que llegara el reino de Dios; pedí no volver a sentir nunca ese calor. Lo pedí con verdadera fe. Me pasé mucho rato arrodillado pidiéndolo. Y no sólo no dejó de hacer calor, sino que llegué a casa con una deshidratación severa. Así fue como me hice ateo.
Y el que está detrás de mí es Mauricio Franco.

26 de septiembre de 2006

Dos mil años después

Es fascinante pensar en cómo trece hombres que andaban juntos, a pie, por las tierras de Galilea lograron cambiar la historia de las ideas y las ideas mismas. Y lo único que hacían era hablar y vivir. Para ellos, claro, "vivir" significaba "predicar con el ejemplo".
Después, el mito o la historia o la leyenda se encargó de asignar papeles clave a varios de ellos: el maestro, tanto o más joven como los demás (33 años a la hora de su muerte), carpintero y descendiente de grandes reyes; el traidor (aunque ya National Geographic publicó un desmentido 1,700 años después de que se conociera por primera vez), el que negó al maestro y después fundó su iglesia (¡ah...!), varios de los hermanos del maestro que permanecieron a la sombra como simples discípulos y, al lado y en un prudente segundo plano, la prostituta que se convierte en símbolo de santidad y lealtad.
El modo tradicional de ver a esos trece hombres tiene que ver con la cultura de la época. En las películas, y en la Biblia misma, andan solos, hablan entre ellos, ocupan pequeños espacios para conversar y dormir y predicar (con todo ese desierto a su disposición). Sólo Magdalena (y sólo a veces) aparece en cámara, sirviendo al maestro, y de preferencia bien calladita. Igual papel para María, la madre cuya característica principal era ser madre.
En El evangelio según Jesucristo, Saramago hace un retrato social interesante: los hombres absolutamente dueños del mundo y de la palabra, las mujeres invisibilizadas y sin embargo siempre activas y siempre allí, sosteniendo al mundo.
Pienso en que no sólo Magdalena acompañaba al joven maestro, sino también las mujeres de los discípulos a sus respectivos esposos, y por los alrededores habría algunos niños jugando y llorando y gritando y todo lo que hacen los niños. Y quizá no se llegara a tanto, ni siempre estuviera toda la familia junta, pero "predicar con el ejemplo" también sería eso: que los demás no sólo los oyeran, sino que también vieran su modo de vivir. Y había un aspecto práctico, del que poco se ha hablado: ¿de qué comía y vestía la familia de un apóstol? Si la mayoría se dedicaba a la pesca, lo más probable es que simplemente pescaran para comer (en una de ésas Cristo aprovecha y camina sobre las aguas), y que de ello comieran también quienes los acompañaban. Y mal ejemplo hubiera sido dar de comer al hambriento ajeno mientras los hijos propios padecían de hambre en la respectiva aldea, o comían a expensas de alguien más.
La virtual ausencia de mujeres "comunes y corrientes" en la Biblia (en el Nuevo Testamento en especial; en el Antiguo lo "común y corriente" llega a ser paradigmático), al menos alrededor de las grandes figuras, no significa que no estuvieran allí, sino que no se hablaba de ellas. Las mujeres eran casi un apéndice de los hombres, y uno no habla de su apéndice excepto cuando tiene que operárselo, así de desagradable.
Dos mil años después, la iglesia católica es una cofradía de hombres solos, que andan solos y predican solos, basados (o protegidos) en una ausencia que es previsible en el papel, pero no en la cotidianeidad. En esa iglesia las mujeres ocupan un lugar bastante secundario, y no como esposas, sino como virtuales empleadas domésticas o como grupos de mujeres a su vez solas, que se recluyen aparte: son menos invisibles que antes, pero no mejor estimadas. De hecho, la teología tradicional habla de las mujeres con un desprecio que da agruras, y es triste leer a las grandes figuras de la teología hablando de ellas como criaturas diabólicas que hacen que los hombres caigan en tentación y en pecado por el simple hecho de existir.
Ya en plan práctico, es un desperdicio de recursos humanos tener a un montón de hombres por un lado y a un montón de mujeres por el otro, los unos negando que la Magdalena y Jesús hubieran llevado una vida conyugal (y a la vez diciendo cómo debe ser la vida conyugal, sin conocerla) y las otras atendiendo hospitales y horneando galletitas, sin que después de sus respectivos trabajos lleguen a casa, platiquen de su día, vean la tele un rato o hagan la tarea con los niños. No parece el mejor modo de predicar con el ejemplo, a menos que uno quiera que el mundo se convierta en un lugar desierto en poco tiempo por falta de contacto entre personas que nacen ni más ni menos que para contactarse. Es decir: los que predican están negando la naturalidad de las cosas naturales, su ejemplo es de una esterilidad que da angustia y la estructura eclesial está hecha para eso. Y esa estructura está tan metida en el tejido social que se convierte en ejemplo, a pesar de que la vida real funciona de otro modo, y funcionar de ese "otro modo" se considera pecaminoso.
Todas estas reflexiones vienen al caso porque hay otro escándalo sexual en México que implica a sacerdores y a niños (masculinos, menores de edad), parecido al que hace unos meses se generó alrededor del sacerdote Maciel, fundador y guía de --ni más ni menos-- la Legión de Cristo. Aquí viene una reacción del cardenal primado de México, Norberto Rivera, donde básicamente le echa la culpa al denunciante por dar a conocer la denuncia (él lo llama "comercializarla"). Aquí viene de cómo fue secuestrado y amenazado por matones el denunciante. Antes, supongo, hubiera bastado con acusarlo de brujería, echarle a la Inquisición, torturarlo y, en una de ésas, quemarlo para que la denuncia no prosperara. Curioso: el angelito está acusado de abusar de 60 niños, y de seguro a más de alguna beata habrá regañado seriamente por tener malos pensamientos, y quién sabe con qué castigos terribles habrá amenazado a los pederastas que cayeron en su confesionario.
Me impresiona que haya una asociación de "sobrevivientes" a los abusos de los sacerdotes. Significa que son muchos, y en el nombre está el daño moral que esos "seguidores de Cristo" (que seguro era un hombre de lo más normal) provocan a gente que quizá de veras cree en lo que ellos predican, incluido aquello de "dejad que los niños vengan a mí" y lo de que no se valen los matrimonios entre homosexuales (claro, ambos serían mayores de edad) o la anticoncepción (claro, ellos no la necesitan).
Y me parece que, dos mil años después, la idea original se ha perdido en los laberintos de una institucionalidad que ha partido de premisas equivocadas, un efecto mariposa que ya no tiene arreglo; desde Torquemada, y desde antes (los concilios lateranos, digamos), la iglesia católica debió darse cuenta de que algo olía mal en algún rincón de los conventos.
La defensa es que se trata de casos aislados; la realidad es que se trata de una constante. Trece personas, y sus respectivas familias, deben estar retorciéndose en alguna tumba, donde quiera que hayan quedado sus restos. E insisto en lo que decía hace unos meses: no es gratuito que quien se considera el fundador de la iglesia de Cristo sea precisamente quien lo negó a la hora de la verdad. Y es una verdad sobre la que debería reflexionarse.

5 de junio de 2006

Óscar Romero es negocio...

...y no me refiero a los que (como con Shakespeare) hacen fama, dictan conferencias y arman ONGs en su nombre, sino a las monedas conmemoriativas de oro, plata y ambas que han salido con el escudo de El Salvador de un lado y la efigie del arzobispo asesinado en el otro. Las puede comprar aquí por $1,300, $45 y $65, respectivamente, más $6.95 de gastos de envío.
Me encantó la presentación, que ni siquiera habla de que "hay que recordar a..", sino que se lanza al discurso de izquierda (o lo que sea) sin más explicaciones, y de allí brinca al discurso comercial:
Monseñor Romero quien representa al pueblo, considerado por el resto del mundo como un mártir moderno, y camino a ser un Santo en el futuro, representa para esta generación de salvadoreños el hombre que desde el pulpito condenó los crímenes contra la población, y fue vilmente asesinado durante el ejercicio de una misa, y representa el comienzo de la guerra. [...]
Todos nuestros productos tienen 30 días de garantía para poder retornarlos, siempre y cuando la cápsula no haya sido abierta, 100% de su dinero será devuelto excepto por los gastos de envío y manejo, y seguro si aplica.
Uhm... Quizá la de $45, porque $1,300 no tengo, y la otra se me hace como de mal gusto. ¡Plata con oro, por San Cartier! ¿Se me quitará un poco lo ateo si la pongo en la mesita de noche y le pongo una velita? También están las monedas de los Acuerdos de Paz, y cuestan lo mismo...
¡Ah, qué decisión más difícil para las 3:15 de la mañana!

30 de mayo de 2006

Otras de Maciel y los Legionarios

Nuestra amiga Indira nos avisa de dos notas en El mundo de España. Una de ellas, que se puede encontrar aquí, trata acerca de una familia (Ruiz Mateos) que donó seis millones de euros a los Legionarios de Cristo por "la extraordinaria, ingente y extensa labor evangelizadora, humanitaria y apostólica que vienen realizando en todo el mundo desde hace mas de 65 años". Se dice que la Legión de Cristo tiene 650 sacerdotes y 2,500 seminaristas en todo el mundo. El terreno de caza para un posible pederasta --de lo que fue acusado su fundador, Marcial Maciel-- no es demasiado amplio, pero se puede seleccionar.
Ah: una de las características de los pederastas y pedófilos en general, según se ha observado, es que arman sociedades y redes y sistemas de información e intercambio. O sea que...
Bueno, especular sobre eso sería ir demasiado lejos, y uno tiene límites. Pero aquí viene una nota donde habla de "los millonarios de Cristo" como "el ejército de Juan Pablo II". Se habla de que los Legionarios tienen 400,000 fieles y simpatizantes. Señala El mundo
¿Objetivo? Derrotar a los enemigos de la cultura cristiana que, según Maciel, son "la televisión, los medios de comunicación, la cobardía, los complejos y la permisividad". Un movimiento basado, según el teólogo Antonio Duato, en "la pegajosa beatería, en el reclutamiento de adolescentes, en el culto al superior y la obediencia ciega".
En los pontificados de Juan XXIII y Pablo VI apenas se hicieron notar: estaban naciendo y preparándose para ofrecer a Juan Pablo II toda su fuerza y su poder. A los pocos años de llegar al solio pontificio, Karol Wojtyla diseñó una estrategia eclesial de reconquista y recristianización de la secularizada sociedad occidental. Era la "Nueva Evangelización", nueva en "sus métodos" y en sus abanderados.
En la vanguardia de esta operación eclesial ya no están los jesuitas, los franciscanos o los dominicos. El Papa Juan Pablo II puso su proyecto en manos de «los nuevos movimientos», todos ellos laicales y sumidos en el celo apostólico de su reciente creación. El diseño es sencillo: Opus Dei, Legionarios de Cristo y Comunión y Liberación se van a dedicar a las elites; los neocatecumenales y focolares a las clases medias y los carismáticos, a las clases más populares. Veinte años después, la estrategia no parece haber logrado su objetivo de recristianizar el mundo, pero ha consolidado a todos estos movimientos ultraconservadores.
Gracias, Indira.

24 de mayo de 2006

"Maciel ya no será santo"

En La Jornada de México hay, aquí, un interesante artículo acerca de la "sentencia" (más bien declaración) del Vaticano contra Marcial Maciel por pederastia.
Y, después de varios días de leer acerca del caso, me doy cuenta de que en el mundo de la iglesia católica, el de los... uh... no sé cómo se les llame... ¿funcionarios...?, hay objetivos que, con todo y que tienen que ver con la santidad, se alejan mucho de ella. En otras palabras, así como cualquier actor de segunda quiere ganarse un Óscar, cualquier político de tercera quiere ser presidente de la república y una joven sin talento quiere ser aunque sea una Marilyn Monroe de cuarta, hay un montón de sacerdotes que quieren ser santos a como dé lugar: ya Maciel estaba preparando su beatificación y futura canonización a través de los Legionarios de Cristo, sin contar con la canonización de su tío y la beatificación de su mamá. El propio Karol Wojtyla (Juan Pablo II) le dio un giro a la teología con la "revelación" de la tercera profecía de Fátima y su adaptación para que se refiriera a él, a lo cerca que estuvimos del Armageddon con el atentado contra él en 1981 y al fin de todos los tiempos a su muerte, ni más ni menos que en el año 2005.
Como diría Julio César en las historietas de Astérix, "Sic transit gloria mundi". Vale la pena ver aquí, en la Wikipedia, para qué se usa esa frase. Y de paso la de "Memento mori". (Pinche latín. Da para todo.)
Yo con el Nobel de la Paz me conformo, porque el de literatura ya me lo ganó otro salvadoreño, que cuando vivía en mi casa, después de una buena cantidad de cervezas, se ponía a recitar de memoria el discurso que pronunciaría ante la Academia, acostado en un sillón y con los ojos cerrados. Juro que no cambiaba palabra, y lo habrá recitado en diez ocasiones, unas tres o cuatro veces por ocasión, además de las repeticiones de las frases que más lo impresionaban. Es un poco menor que yo, y obviamente lo escribió varios años atrás, quizá a los treinta y tantos. A veces, en medio de esas sesiones, mientras yo veía televisión o trataba de escribir algo, me preguntaba: "¿Y si cambio esta frase por...?, y recitaba una un poco más rimbombante y un poco más contestataria. (Ah: porque es un discurso bien contestatario.) Y se respondía: "No, así está bien." Todo muy en serio.
Tiene un par de libros de poesía bastante buenos, la verdad, y otros que no son lo bastante malos como para que ésos no destaquen. Ojalá que no nos toque el mismo año porque nos vamos a opacar mutuamente, y él odia que lo opaquen. Lo que no sé es qué habré hecho para ganarme el Nobel de la Paz, pero ya se me ocurrirá algo; quizá hasta funde una ONG.

22 de mayo de 2006

Misoginia, curas y otras asociaciones

Un motivo bastante probable para que se impidiera el matrimonio a los sacerdotes católicos fue la preservación de los bienes de la iglesia; si tenían esposa y descendencia, asegurar el futuro de la familia era un prioridad previsible y necesaria, y eso minaría el poder económico de la institución y podría dispersar su cohesión.
Lo interesante es que es apenas en el año de 1123, tras el primer concilio laterano (aquí está una reseña de la Wikipedia y aquí otra de la Enciclopedia Católica, casi textual con respecto a la anterior) que se prohíbe a los sacerdotes católicos casarse y tener concubinas (a los obispos les estaba vedado desde antes), y es cuando se establece el artículo de castidad, que se reiteraría en los concilios siguientes. Tanto es así que se prohíbe a los sacerdotes mantener a mujeres en su casa, con salvedades más o menos estrictas; permanecer en conventos femeninos y, en fin, tener contacto personal con mujeres. Los matrimonios existentes se anulan y se castiga a quienes los contraigan.
En otras palabras, durante más de mil años los sacerdotes católicos fueron hombres que dedicaban su vida al ministerio, pero llevaban una vida familiar como cualquier herrero, comerciante o profesor. De un día para otro, de jure, la iglesia católica derivó en una sociedad cerrada de hombres solos, y así ha sido durante casi mil años. Quizá para muchos el celibato y la castidad, por los motivos que sea, resulten cómodos y convenientes; pero, si los humanos son humanos --y los sacerdotes lo son--, no siempre podrá esperarse que todo lo que salga de allí o se encierre allí sea sano.
Por ejemplo, la recomposición de la historia. Más de mil años después de la vida y muerte de Cristo, se le atribuye a éste, como dogma de fe, la castidad y el celibato, cuando a lo mejor era un hombre como todos los hombres judíos de su tiempo, y María Magdalena fuera mucho más que una seguidora como tantos y tantas. (María Magdalena o quien fuera.) Punto a favor de Dan Brown, Saramago, Irving Wallace y Kazantzakis.
O, por ejemplo, la atracción hacia el sacerdocio (minoritaria o no) de personas que algún problema de relación tenían con las mujeres, de atracción a los hombres o que precisaban de una cierta protección institucional para desarrollar sus costumbres amorosas, sexuales o sentimentales. Sin contar con que, además de la protección, el sacerdote suele ser el centro de muchas comunidades, un terreno fértil para la caridad, pero también para la cacería.
Un hecho sintomático es la terrible misoginia que campea en la teología tradicional católica. El extremo (que ya se ha citado en este blog) es el Malleus Maleficarum, el manual para la persecución de brujas en la Alemania del siglo XV. A lo largo de sus páginas hay decenas de citas de algunos de los grandes teólogos en las cuales se respira un desprecio y un odio hacia las mujeres que, a la luz de cualquier pensamiento actual, resulta aterrador, sobre todo cuando uno se entera de que el Malleus fue sancionado ni más ni menos que por el papa Inocencio VIII, y por lo tanto todo lo que se dijera en él adquiría carácter dogmático. (En la entrada de la Wikipedia se registra que el papa nombró cardenal a su propio nieto cuando éste tenía 13 años de edad. Y desde hacía siglos estaba prohibido que tuviera nietos...)
Entre otras cosas perversas, en el Malleus se registra que el demonio entra en el mundo a través de las mujeres, que éstas tientan a los hombres para perderlos, que tienen el infierno entre las piernas (¡es casi textual!, ¡no me estoy inventando nada!) y que sólo de los hombres puede espararse lealtad y, sobre todo, amor sincero. Luego se pone a recomendar métodos de tortura, como arrancar trozos con ganchos, introducir cosas por donde se pueda y otras linduras. Se dice que a su amparo fueron ejecutadas entre 600,000 y 9,000,000 de personas. La última cifra suena excesiva, pero hay algo cierto: casi todas esas personas que pasaron por las garras de la Inquisición eran mujeres.
Hay gente que sonríe con picardía cuando se habla de los curas de pueblo que tienen varias sobrinas y una docena de ahijados que curiosamente se parecen a él; si se lo ve bien, es normal que un hombre con todos los atributos busque pareja, compañía o lo que sea, pero en esos casos --que no son pocos-- el sacerdocio es una patente de corso y a la vez un modo de evitar las responsabilidades que cualquier otro mortal tiene hacia sus esposas, amantes e hijos. Igual están los que dejan el ministerio, se casan y no se andan con cosas; descubren que ese lado del sacerdocio no es para ellos, y toman una decisión.
Un fenómeno frecuente, según me cuentan amigos que han pasado por el seminario e incluso se han ordenado, es el de la homosexualidad, que para los católicos no existe si no se ejerce, y allí está la castidad como escudo para evitar que los sacerdotes sigan sus necesidades y pequen. En lo personal, conocí a un sacerdote en activo que vivía en la misma casa que otro sacerdote en activo, y eran evidentemente una pareja. Fuera de casa se trataban con cierta distancia; en casa, el otro sacerdote se comportaba como una señora, hablaba con mi amigo como si fuera su señora y a veces hacía berrinches y protestaba porque no le ponía atención o no había recogido no sé qué en el baño. No, no lo estoy inventando. No, no voy a decir nombres; ambos son académicos reconocidos, son gente productiva y se llevan bien. Y son gente de edad mucho más que adolescente, por lo que ya sabrán lo que hacen y lo que no. ¿Por qué me dejaron ver ese lado de su relación? Quizá porque soy ateo y porque sabían que no iba a echarlos de cabeza, y algo más importante: no tenían muchas oportunidades de mostrarse como pareja, porque su círculo era más bien cerrado; siempre, en algún momento, se necesita no sólo de testigos, sino del conocimiento y la aceptación de alguien, y no sería yo quien los reprobara. (Debo decir que con la señora no me llevaba bien. A veces sobreactuaba.)
Hay una obra interesante, el Libro del amigo y del Amado, de Ramón Lull (aquí se encuentran algunos fragmentos), que se muestra como una obra de amor a Dios y de un modo de "enamorarlo". Cuando lo leí por primera vez, hará unos diez o doce años, me pareció que era un libro de amor a secas, dedicado a una persona en particular, con el amor que un alguien de carne y hueso le puede tener a otro alguien de igual calidad, no a un Dios. Lo más cercano que encuentro es el Cantar de los cantares, de una belleza profana y poco acorde con lo que pueda decir el dogma. Salomón le escribió a la mujer a la que amaba, y me da la impresión de que Lull lo hizo pensando en el hombre al que amaba; a un Dios se le habla de otro modo.
Y está el problema que siempre se ha sabido, pero contra el que rara vez se toma medida alguna, porque allí está el resto de esa sociedad de hombres solos para proteger a los suyos: el de la pederastia. En los últimos años tuvo alguna difusión, pero rápidamente se acalló todo lo que se pudo, mediante tratos en efectivo, algunas condenas morales mínimas y la minimización de los hechos por parte del Vaticano. El hecho de que éste haya denunciado tan abiertamente a Marcial Maciel, el fundador de la Legión de Cristo, es un hecho inédito, y ojalá que no sea aislado.
En un comentario a uno de los posts anteriores, alguien pregunta de qué sirve saber todo esto. No tengo una respuesta para eso. La mía, la personal, la que me doy a mí mismo, es que no me da confianza una sociedad de hombres solos que ha durado tanto tiempo, que tiene tanto poder y que históricamente ha servido como órgano represor del pensamiento, entre otras muchas cosas. Hay demasiadas muertes arbitrarias de por medio --por las que nadie ha pedido siquiera disculpas--, durante demasiados siglos, y demasiado juego político profano para que quiera acercarme; anoche, para no ir más lejos, vi un programa acerca de las ligas del Vaticano con la logia masónica Propaganda Dos, la relación con fraudes monetarios y el asesinato de varias personas, y otro acerca del secuestro de Aldo Moro. Qué sé yo. Podría citar varias decenas de cosas, e igual habrá alguien que diga que no, que son hechos aislados y que todo está cambiando. No me lo parece.
Hay algo cierto: cuando un sacerdote se pone a hablar acerca de cómo debe funcionar una familia, cómo se debe educar a los hijos, cómo se debe llevar una pareja, me pongo a oír otra cosa o paso la página del periódico. ¿Qué va a saber él de eso? Y, si lo sabe, ¿con qué autoridad moral me lo va a decir?
Y por suerte se acabó la gripe; creo que después de ésta me gané un boleto a alguno de los lugares con los que lo amenazan a uno cuando va a misa, especialmente si es creyente. (Por eso no voy a misa ni soy creyente.)
¿Qué pienso de la iglesia popular, de la teología de la liberación y todo eso? Nada en especial. Mi vocación es la literatura, y pienso poco en otros temas. (Ahora, por ejemplo, debo resolver si un cuento que escribí hace unos días será un cuento o lo convierto en una novela. Es decir: si lo hago engordar o lo pongo a crecer, respectivamente. También estoy revisando materiales de gente de La Casa del Escritor, textos ya terminados, y estoy preparando el plan para el año próximo. Es necesario darle un giro al proyecto. Y tengo varios libros pendientes para leer. Y tengo que arreglar un par más para su publicación o reedición. Y hay un artículo que debo escribir esta semana para la revista Cultura, y preparar el informe semestral, y el jueves y viernes tenemos unos recitales y vamos a armar una comida para varios poetas. Y mañana es mi descanso, e iremos con Valeria a dar una vuelta en lo que Krisma sale del trabajo, y nos comeremos una rica pasta con camarones en un lugar que ya sabemos. Eso sin contar con la música que estoy armando, un funk al más viejo y tradicional estilo, que ya pondré por aquí. Y tengo un par de temas para este blog, que no deja de ser literatura. Nunca ha sido otra cosa.)

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Acerca del caso Maciel, aquí hay una nota acerca de los abusados por el fundador de la legión de Cristo.

20 de mayo de 2006

A fuego manso

La Legión de Cristo ha reaccionado con rapidez y obediencia cristiana a las acusaciones contra su fundador, Marcial Maciel Degollado, en un comunicado publicado aquí. Básicamente dice que el sacerdote, siguiendo las enseñanzas de Jesús, no va a contestar nada, como no lo ha hecho ante las múltiples acusaciones que ha recibido a lo largo de años, ante las cuales ha reiterado su inocencia aunque, según el Vaticano y testimonios de sus abusados, son ciertas.
Las denuncias tardaron entre cuarenta y sesenta años en ser escuchadas (ya habrá alguna cosa en la Biblia que pueda usarse para justificarlo; siempre hay algo), y ahora se dice que, a causa de la avanzada edad de Maciel, el Vaticano no hará un proceso en su contra (como se creía en el post anterior), pero lo invitó a que se retirara del ministerio y se dedicara a una vida de oración y penitencia. La respuesta de la Legión de Cristo es de lo más digna:
Con el espíritu de obediencia a la Iglesia que siempre le ha caracterizado ha aceptado este comunicado, con fe, con total serenidad y con tranquilidad de conciencia, sabiendo que se trata de una nueva cruz que Dios, el Padre de Misericordia, ha permitido que sufra y de la que obtendrá muchas gracias para la Legión de Cristo y para el Movimiento Regnum Christi.

Una nueva cruz...
Lástima que la Legión deba obediencia al papa y prefiera la humildad cristiana a la justicia pagana, o podría hacer una denuncia contra algunos de los culpables de que Maciel deba cargar esa cruz, como algunos de sus acusadores, digamos los que aparecen aquí y en otras partes que por ahora no voy a buscar, pero que el lector puede encontrar en Google. Ahora son señores y alguno ya murió, pero en ese entonces eran incitadores y sucios treceañeros en busca de respuestas, y las que obtuvieron los llenaron de más dudas y de un dolor que quizá aún no superen. (Una prueba terrenal que les dará puntos a la hora de morir, supongo; no sé si lo de las bulas aún funcione, pero seguro que unos años de purgatorio se habrán ahorrado.)
Ya sabemos que levantar falsos testimonios y mentir (el octavo) lleva a la gente al infierno, así que es previsible lo que le va a pasar a los que han ofendido a Maciel. Claro que, al igual que éste, les dan una buena salida: arrepentirse de corazón en el último momento y salvar así su alma.
El comunicado de la Legión no indica ya no arrepentimiento, sino siquiera reconocimiento alguno, de su fundador; pero la puerta del arrepentimiento siempre está abierta, y que se frieguen los treceañeros a los que les cambió la vida abusando de su poder moral. Lástima que, vista como la ve la institucionalidad católica, la pederastia no sea un asunto de los humanos, sino de Dios, o el tipo ya estaría en la cárcel junto con docenas de curas más, ya denunciados, algunos condenados y otros que han viajado a Roma a acogerse al asilo vaticano.
En el sitio dedicado a la Legión de Cristo hay una serie de cartas, discursos, etcétera, de Maciel (los encuentra aquí), y hay uno en especial donde habla de cómo encontró su vocación cuando era un adolescente como los que sedujo en nombre del amor a y de Dios:
«¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma?», inquiría Jesucristo a sus oyentes. Me daba cuenta de que yo podía escoger entre dos caminos. Uno, el camino fácil del "tirar adelante" por la vida, sin mayor preocupación: buscarme una buena fuente de recursos para mi sustento y, eventualmente, para asegurar el futuro de una familia; tratar de ganar buen dinerito; soslayar del mejor modo posible las penurias de la vida; y gozar al máximo los pocos años que tenía delante de mí. El otro camino se presentaba, con mucho, más arduo y escabroso. Se trataba de construir la vida, minuto a minuto, mirando hacia la eternidad. Tomar cada instante de mi tiempo como una oportunidad que Dios me concedía para hacer algo por Él y por el bien de mis hermanos. "Invertir", por así decir, cada segundo, en algo constructivo, en algo que sirviera para los demás, y me asegurara, además, la vida eterna. La opción era clara.

Ojalá que exista esa vida eterna de la que habla. Y ojalá Dante haya sido piadoso en sus descripciones.
O, como diría la abuela Mina, "que Dios lo ponga a fuego manso".

19 de mayo de 2006

El Vaticano degrada a cura por pederasta...

...y es ni más ni menos que el fundador de la Legión de Cristo, Marcial Maciel, como se lee aquí, en un artículo de La Jornada de México.
Bien siniestro --y quisiera decir que sintomático-- el asunto. Según la nota, Maciel fue acusado de pederastia desde que era seminarista, hace más de sesenta años, y diversas investigaciones no llegaron a ningún lado o no se hicieron. La nota dice que el actual papa (Benedicto XVI, creo; siempre se me va el número) trató de enjuiciarlo cuando era director de la Congregación para la Doctrina de la Fe (la Inquisición, pues), pero Maciel fue protegido por Juan Pablo II. Y ahora que es papa lanzó todo el poder y la ira de la Inquisición contra él: lo degradó a laico. ¿Dónde quedaron los tiempos en que a la gente se la quemaba por menos de eso (por ser pobre, digamos), cuantimás por algo tan grave? No veo que ser "civil" resulte un castigo lo suficientemente fuerte para alguien que ha depredado niños durante sesenta años, ni siquiera si se incluye un par de reglazos en las manos.
Lo que cabe preguntarse es si las revelaciones y la degradación son un asunto de moral y justicia o de índole política: Juan Pablo II dejó todo listo para que su propia beatificación y canonización fueran a toda velocidad, y al parecer el papa actual iba a seguir sus designios. Pero una mancha de ese tamaño en el expediente puede frenarlo, si se usa de la manera adecuada. Es lo que habrá que ver; Juan Pablo II como santo no me da mucho el perfil.
Hay algo bien bonito ("folklórico", diríamos) en el caso de Maciel: la Legión de Cristo estaba impulsando la canonización del beato Ricardo Guízar y Valencia, que es ni más ni menos que su tío, y --¡agárrense!-- la beatificación de Mamá Maurita, que es ni más ni menos que su mamá. La mamá de Maciel, no la de su tío. Si Freud está en lo cierto, la señora sería lo menos beatificable que habría en la cristiandad, a juzgar por los resultados de su maternidad, así haya tenido 19 hijos (sí, esos tuvo) y sólo uno --el más santo-- le haya salido chueco.
En la biografía materna hay una entrada que vale la pena reproducir:
16 de junio [1977]. Consagra su vida a Dios por las promesas de pobreza, castidad y obediencia, en el Movimiento Regnum Christi.
Hacer votos de castidad a los 82 años para muchos sería un sacrificio terrible, pero para otros sería redundante, me da la impresión, sobre todo con una vida de santidad como la suya y estando en vísperas de la muerte.
Lo de las autobeatificaciones y canonizaciones recuerda un poco, con más "poder moral", al dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo, quien según la guía Guiness (lo recuerdo y lo busqué aquí, pero no lo hallé) se dedicó a sí mismo cerca de dos mil estatuas (beatificar a la mamá no se diferencia mucho excepto por los materiales usados) y, cuando murió su hija, trató de beatificarla, con solicitudes al Vaticano y todo, que fueron ampliamente ignoradas. Enojado, puso a la muchacha en las monedas de uso (tuvo que quitarse a sí mismo de algunas, supongo) y le daba el título de santa.
Juan Pablo II y su gente hicieron todo lo posible para que la Tercera Profecía de Fátima se acomodara al atentado que sufrió en 1981, de modo que la muerte del papa podía significar, ni más ni menos, el fin de todos los tiempos, así que qué bueno que sobrevivió.
Ah: el mundo se iba a acabar en 2005, según la profecía (o según como se lea), o sea justo el año de la muerte de Juan Pablo II.
Vanidad, tu nombre es... uh... ¿Qué tienen que ver las mujeres en todo esto? Lo que se ve es a hombres megalómanos embelesados por sí mismos, laicos y religiosos, pedófilos o no.
Por cierto, se acerca el día marcado por el número de la bestia: el 6 de junio de 2006 (6-6-6). Me pregunto si el apocalipsis funcionará igual para chinos, musulmanes y judíos, que tienen un calendario diferente.
(Creo que en esta gripe me está agarrando lo anticlerical. Espero que no dure mucho.)

21 de abril de 2006

Y otra sobre Judas

Uno de los traductores del evagelio de Judas llegó a México, y La Jornada publicó una nota interesante con sus puntos de vista. Destaco tres:
...este hallazgo contribuye a la discusión sobre la diversidad de enfoques acerca del papel de la cristiandad. Nosotros presentamos las pruebas, cada quien sabrá si creer o no.
En El evangelio según Judas hay una presentación mística de un mundo espiritual de Jesús y sus discípulos, pero también contiene la parte gnóstica de esta cristiandad. [...] Este nuevo evangelio, junto con otros documentos, aparece como una herencia cultural para el estudio del cristianismo...
...si colocamos los cuatro evangelios desde el primero hasta el más reciente, todos fueron escritos a finales del primer siglo. No pasó mucho tiempo entre uno y otro; cuando los colocamos en orden cronológico descubrimos que hay gran hostilidad hacia Judas y mucha ambigüedad sobre lo que ocurrió entre los discípulos cuando llegamos al evangelio de Lucas... pero la explicación es que el Diablo hizo todo eso.

19 de abril de 2006

Mi Judas favorito

Con la tendencia a la simplificación de las cosas serias, siempre se pone a Judas como némesis de Jesús, y se establece un parámetro interesante: la contraparte del bien divino no es el mal, sino la traición (o ésa es la más baja expresión del mal). Por mí, excelente; me caen mal los traidores... excepto los de Borges, que son terriblemente lúcidos. Los de Dostoyevski también son geniales, y Conrad tiene un par en El agente secreto, cómo no.
Para cierta teología, Judas era parte de un plan divino; su traición no fue una decisión personal, sino algo dictado por Dios, y había de por medio el cumplimiento de una profecía, así que cuidadito con no recibir las veinte o treinta monedas (ya no me acuerdo; igual un mesías cuesta más que eso, o Judas era un pésimo negociador). Judas fue condenado por suicida, no por traidor.
Y está mi favorito: Jesús era Judas, y Judas era un buen tipo que murió en la cruz.
Refraseo: el hijo de Dios era Judas, y Jesús era un buen tipo que murió en la cruz, pero no para redimir a los humanos; de eso se encargaría Judas de la manera más terrible posible, precisamente la traición.
Para quien esté interesado en esta teología perversa, apachurre aquí para leer "Tres versiones de Judas", uno de mis textos favoritos de Jorge Luis Borges. Aquí hay una versión en PDF. Al lado de eso, lo de National Geographic es una "revelación" de lo más light.

18 de abril de 2006

Más sobre Judas

La revista Vértice publicó un pequeño reportaje sobre el evangelio de Judas. Es interesante la opinión y posición de monseñores Urioste y Delgado, dos sacerdotes de buen prestigio en El Salvador (ambos, entre otras cosas, trabajaron con el arzobispo Romero, y son académicos bien formados). En la nota anterior a las entrevistas con ambos hay un reporte de que la iglesia chilena califica de falsificación el documento publicado por National Geographic.
Interesante lo que hace "apócrifo" a un evangelio: la inspiración divina. Hay cuatro inspirados por Dios; hay varias docenas que no. Me pregunto cuántas horas-teólogo se habrán gastado en determinarlo, y cuántas revelaciones habrán hecho falta.
Hay algo en lo que insisto: el fundador de la iglesia católica, Pedro, negó tres veces a Cristo antes de que cantara algún gallo, hace mucho tiempo. Y son sus seguidores los que determinan la santidad de las cosas.
Me voy a hacer el almuerzo. Hoy toca pollo.