4 de agosto de 2010

Pedazos de gente muerta

Un día seguí una visita guiada en la catedral de Puebla y una de las cosas que el guía mostró con mayor emoción fue toda un ala dedicada a exhibir un buen par de decenas de contenedores con huesos y pedazos de órganos de gente muerta, que recitó en detalle. (Disculparán que no los recuerde. Estaba de verdad aterrorizado.)
Me extrañó que no hubiera llegado la autoridad competente --fuera la que fuera-- para intervenir el lugar, arrestar a los encargados de tener "eso" allí y darles cristiana sepultura a los --literalmente-- restos, sin contar con la correspondiente averiguación para determinar la identidad de los mutilados y cómo habían llegado a una iglesia católica como uno de sus mayores atractivos, y no como una de sus peores vergüenzas. A unas cuadras, el cadáver de un señor llamado Sebastián de Aparicio se exhibía en una urna como llamativo turístico de otra iglesia. Su encanto es que lleva varios siglos incorrupto, y por eso se le antecede el título de "beato". E igual: a nadie se le ocurre darle el beneficio de un entierro digno.
Unas semanas después me tocó estar en la catedral de Pachuca, y al fondo a la derecha del ala principal estaba exhibido otro cadáver completo, de una adolescente asesinada. Lo mismo: uno de los grandes orgullos de esa iglesia en particular, y de la mexicana en general, y ni de cerca se ven autoridades ansiosas de averiguar qué hace allí y no en un cementerio.
Claro que no se trataban de pedazos de muerto cualquiera, sino de "reliquias", y la adolescente, ya momificada, ejecutada por su propio padre, era Santa Columba, que antes había sido "propiedad" de los condes de Regla, los dueños de las minas del actual estado de Hidalgo. Con el hecho de que fueran santos se resolvía el asunto: estaban --y están-- fuera del alcance del ministerio público y la gente puede ir a pedirles milagros, favores o lo que se le pueda pedir a un muerto o a un pedazo de muerto. Algo así como amuletos humanos a los que se les ha negado una buena muerte porque en su momento debieron ser gente especial, o eso se supone.
Si el caso de los cadáveres completos me resultó siniestro, el de los trozos me pareció espeluznante. Porque esos trozos vienen de cadáveres que alguna vez estuvieron íntegros, y alguien los despedazó para repartirlos entre diferentes iglesias, imagino que para esas iglesias habrá sido un honor inenarrable recibir su pedazo de santo.
Creo que mi lado pagano es demasiado pequeño y mi lado cristiano demasiado grande (el ateísmo se vende por separado). Si fuera cristiano, sentiría mucho dolor de ver cómo andan llevando de arriba para abajo los pedazos de algunos de mis santos (de mis padres, digamos) como si fueran cosa de circo, o cómo los exhiben sin darles el descanso al que todos tenemos derecho: "Descanse en paz." "Así sea."

4 comentarios:

Roberto Valencia dijo...

Estimado Rafael
Buen post.
Pero si me permites una postilla, para ejemplos de restos que se enseñan como anillo de compromiso no tendrías por qué haberte ido tan atrás ni tan lejos; la semana pasada estuvieron paseando por San Salvador los pedazos de un tal Juan Bosco. Abrazo.

Rafael Menjivar Ochoa dijo...

Roberto: Sí, me enteré, y aquí hay un buen post sobre eso.
Lo que me pregunto es quién lo habrá descuartizado para pasear sus restos por toda la cristiandad, y qué habrá sentido. Y, desde luego, quién se conmoverá --y cómo-- ante una reproducción del susodicho donde sólo hay --creo-- una falange suya.
Muy sano no me parece, si me preguntas.

Denise Phé-Funchal dijo...

Wow... lo de la santa me parece hermoso, aunque en conjunto me parece que no tienen derecho de andarlo exhibiendo a uno momificado, cortándole los huesitos para repartirlo en el mundo cristiano... locos que estamos, amamos la muerte pero qué pena! y mejor lo disfrazamos de cristianismo, digo, así quién se atreve a cuestionar y exigir el entierro de esos pobres huesos...

abrazos

Yuleana dijo...

Hola Rafita:
La fiesta a los muertos es en mexico algo tradicional, oi en alguna ocasion que un tipo no quizo enterrar a su esposa porque esperaba que despertara y asi la dejo en su sala... hasta que se pudrio y asi le fueron a rezar para pedirle un milagrito... uf !Que asco!

Saludos a todos los de la casa.