21 de octubre de 2010

Querida Denise:

Soy una persona llena de prejuicios. Por suerte sé más o menos por dónde van y puedo actualizarlos, o al menos entenderlos y pasarlos por alto.
Recibí con mucho gusto, porque era tuyo, el poemario Manual del mundo paraíso, publicado por Catafixia, en Guatemala. Para empezar con los detalles frívolos, no me gustó la mano de la portada. La anatomía es terrible. Mis prejuicios, en otro caso, me hubieran dicho “Hasta aquí”, pero empecé a darle una ojeada --de atrás para adelante, desde luego-- y no supe cómo reaccionar cuando vi tu cédula de identidad personal como “biografía”. Apenas días después me di cuenta de que era una especie de broma y me reí.
Después agarré versos aquí y allá y me di cuenta de que se trataba de una diatriba en contra de las iglesias evangélicas, y temí que hubieras caído en el panfleto fácil. (Hago constar que hay panfletos que están entre mis poemarios favoritos, como España, aparta de mí este cáliz, de Vallejo, y varios textos de Hernández, como “Niño yuntero”.) Me di cuenta de que estaba haciendo las cosas mal y me puse a leer desde el primer verso del primer poema.
Y no pude parar.
Ante todo, es un texto riguroso y bien escrito. Conozco cosas tuyas de poesía, muy buenas, pero no alcanzan ni de cerca el nivel de tu Manual.... Esto es la comprobación de que puedes escribir lo que se te pegue la gana usando la poesía, pero sin llegar al “sacrificio” que pedían y practicaban poetas de los años setenta y ochenta, y que aún nos tienen como nos tienen. (Si me preguntas, muchos de ellos escribían mal no porque quisieran llegar el pueblo, sino porque simplemente eran malos. O haraganes. Y eso es algo que no hay en tu texto: haraganería. Está trabajado palabra por palabra, casi letra por letra. Te conozco y sé lo obsesiva que puedes llegar a ser.)
Así que me leí tu libro de un tirón, y me encontré ante una disyuntiva: además de disfrutarlo, que era inevitable, indignarme aún más por todo el rollo de las iglesias evangélicas o botarme de la risa. Escogí la segunda opción y me la pasé muy bien. Y no porque no me parezca serio lo que dices, sino porque también con la risa se puede protestar, y a veces es más poderosa que el enojo.
Unos días después Mario Zetino lo leyó frente a nosotros y también se la pasó riéndose, en parte por lo que dices en el poemario, en parte por el gusto de ver lo bien escrito que está, ya ves cómo es Mario con eso de la forma.
Creo que Memorias del mundo paraíso es un libro que vale la pena de leerse por los motivos que sea. Yo pienso darle un par de revisadas para captar cosas que no logré agarrar a la primera. Es muy complejo. Es muy bonito. Gracias.

7 comentarios:

Aldebarán dijo...

No he leído el poemario de Denise. Hoy ya se volvió una tarea urgente de cumplir.

Rafael Menjivar Ochoa dijo...

A reserva de cualquier otra cosa, puedo prestártelo la próxima vez que vengas. De verdad es muy bueno.

Denise Phé-Funchal dijo...

Danke Master :) no he podido ir, pero espero hacerlo pronto... me daba muchos nervios enviártelo, como te diste cuenta, no lo envié con Herbeth, sino hasta que vino Sandra, igual me daba la pálda que lo leyeran mis poetas de la casa... que vos sabés admiro y respeto terriblemente y desde el alma. Gracis por tus palabras. Abrazos :)

Denise Phé-Funchal dijo...

Y coincido con vos, la portada es maluca... a veces me pregunto si es porque no soy cuata del diseñador, que a otros libros les hizo unas lindas...

Aniuxa dijo...

Lo quiero leer!!!

la-filistea dijo...

Ohhhhh!
Gracias, espero leerlo con ansias. Y es cierto Denise puede escribir lo que se le de la gana.

Anónimo dijo...

De eso que está en papel, sagrado papel, no me he perdido nada. Me lo leí de un tirón, también como vos, Rafa, a carcajadas. Y luego diciéndome: que grueso. Yo, amante del ritmo, a quien se puede engañar sin decir nada, se ha tragado el manual de la chatía no entendiendo todo, si no viviéndolo, queriendo haberlo gritado. Lástima que quien me lo prestó sea su hermano, porque de lo contrario…
RB