22 de mayo de 2009

Esto no es una pluma

Otra de mis manías, cuando tengo una pluma nueva o le he cambiado la tinta a una de las viejas (o no tan viejas, ejem), o cuando una de ellas se ha pasado un buen rato en seco, es escribir "Esto no es una pipa" tantas veces como sea necesario, hasta que escriba bien. Si se tarda un poco, pues a hacer rayitas y manchones en diferentes direcciones hasta que la tinta salga de manera regular.
Hacía ya un tiempo que no le ponía tinta a la Parker 45 azul, la de capuchón de baquelita (hay otra con capuchón de metal que he estado usando), y por más que lo intenté no logré que la tinta pasara bien. Creo que ahora sí ya dio su último suspiro, pero seguiré insistiendo; no se puede dejar morir una pluma fuente así porque sí después de... uh... casi cinco años de buen servicio. Por ahora, eso no es una pluma, si el fin último de las plumas es que uno las agarre para ponerse a escribir.
La Sheaffer se había extraviado, aunque teníamos la remota noción de que debía estar en algún lugar del cuarto de Valeria, entre sus toneladas de lápices y plumones. Y, sí, Krisma tuvo que darle vuelta a todo el cuarto para ver si aparecía, y apareció. Un par de intentos y, voilà, eso sí es una pluma, y hasta alcanzó para dibujar una pipa pequeña que, desde luego, no es una pipa, ni la representación de una pipa, ni nada que tenga que ver con una pipa, bendito Magritte.