27 de abril de 2008

¿Crítica de teatro?

Esta semana hubo un caso bien patente de lo que pasa cuando alguien trata de hacer crítica, y lo que queda en evidencia es su carencia de herramientas para elaborar una propuesta. La nota está en este link, y en la edición digital de LPG no viene firmada; en la impresa aparece bajo el nombre de Elmer Menjívar --no es mi pariente; aquí hasta la alcaldesa de San Salvador se apellida Menjívar--, quien cíclicamente se ha presentado como crítico teatral y cinematográfico.
Toda nota crítica, incluso la que destroza una pieza de teatro --o un libro o lo que sea-- debe partir de una propuesta, tener una propuesta, ser una propuesta.
Lo que veo en esa nota es a alguien que dice que una obra de teatro no sirve porque no le gustó, que ni siquiera vale la pena hablar de ella, que fue lo peor del festival Creatividad sin Fronteras, pero no dice por qué más allá de sus puntos de vista bastante respetables, pero totalmente subjetivos (y amargos, si me preguntan). No hay, detrás de la nota, un planteamiento con respecto al teatro, ni una explicación técnica o conceptual de por qué la pieza estuvo mal. Se trata de un asunto de autoridad moral: yo debo creer que Menjívar tiene la noción suficiente de teatro, el conocimiento necesario, para desautorizar una obra. (La obra de la que habla pudo ser malísima. Eso me tiene sin cuidado. Hablo de actitudes.) Y hasta ahora no conozco, quizá porque no sigo muy de cerca las cosas del teatro, las credenciales que avalan a Menjívar como... uh... experto en teatro. No conozco sus aportes a la dramaturgia, no he seguido su carrera como director, ni siquiera como actor. Vaya: ni como académico, que ven el teatro desde una perspectiva un tanto diferente al hecho teatral en sí. He visto notas suyas aquí y allá hablando de teatro, más o menos del jaez de la que menciono, y listo. No es suficiente para mí, no sé para los lectores. Supongo que funcionará para LPG, o no le pedirían que has escribiera.
Según Eliot, de manera ideal, los propios artistas deberían ejercer la crítica artística, por algo muy sencillo: saben de lo que hablan, lo han experimentado y, sobre todo, están buscando cosas que les permitan mejorar su trabajo, que puedan aplicar, que deban desechar. Y eso es bastante claro, por contraste, en una nota que René Lovo publicó en El Faro para abrir la semana del festival. Lovo busca algo, encuentra algo, ve cosas que faltan, y reflexiona desde su quehacer teatral, que lo tiene, y de larga data. Quizá no nos haga bolas con términos académicos, que eso ya es otro asunto, como ya se dijo; nada más habla de lo que, como gente de teatro, le interesa y quizá nos pueda interesar a nosotros para saber un poco más, desde una posición que me parece autorizada. Lo lamento, pero Menjívar quizá no llegue ni a la categoría de amateur, como probablemente no llegue el grupo y la obra de los que habla en su nota.
Este mes habrá en el Centro Cultural de España un taller acerca de periodismo cultural, con una agenda que me pareció bastante interesante y sensata (he usado una parecida para dar talleres de periodismo a secas; no creo que exista algo como "periodismo cultural", pero vaya y pase). También habrá uno que se llama "Crítica del espectáculo escénico". Quizá le convendría asistir para que tenga pistas de cómo son las cosas y más o menos cómo se hacen. Una advertencia: tampoco un par de talleres lo convertirán en crítico. En serio. Que no caiga en la tentación de la que se ha defenestrado más de un reportero local: un taller no hace a un "experto", sino el estudio y el trabajo constantes. A lo sumo dará pistas que después deberá desarrollar.
Para que vea que no hay mala fe en mis observaciones, le escaneo las páginas correspondientes del folletito del CCE y las pongo aquí abajo:



Del 13 al 15 de mayo, también, habrá unas pláticas bajo el título de "Prensa y cultura", a las 6:30 de la tarde. Quizá le convenga ir para oír lo que tienen que decir sus compañeros de oficio. También como compañero de oficio, con treinta años de ejercerlo desde diferentes ángulos, puedo decirle que la crítica no es lo que él cree, y que uno tiene que ubicarse en lo que es y lo que no es. El papel de un periodista es otro, y crítico sin duda no es.
También como "hermano mayor" en materia de arte (Menjívar escribe poesía, que he leído), le sugeriría que se replanteara su modo de ver el trabajo ajeno, y que mejor se ponga a ver cómo funciona el propio. La crítica, para un artista, es un espejo: lo que habla de los demás debería reflejar lo que es capaz de hablar de uno mismo. Debe ser capaz de dar lo que exige. Si no, nada más se trata de un festín de un ego no muy bien trabajado, y si algo hay que trabajar en estos asuntos es el ego: si se le cae a uno, está muerto; si se le sube, está enterrado.