1 de abril de 2009

Café, escribir y ver pasar el tiempo

Si algo extrañé durante años, en El Salvador, fueron los cafés. O sea: un lugar al que uno llega, se toma un café (o su equivalente en coca-cola y pastel) y se puede pasar el tiempo haciendo más o menos lo que se le pegue la gana: platicar con un amigo, ver pasar el tiempo y, sobre todo, escribir algunas páginas. Después pagar, caminar un rato, meterse en otro café, seguir escribiendo (o platicando o viendo pasar el tiempo) y así hasta el hartazgo o hasta que se acaben las ideas o cierren los cafés.
En México ni siquiera tenía ese problema: podía meterme noches enteras en un restaurante Vips de los que abren 24 horas y pasarme escribiendo o platicando, etcétera, sin más que pedir un café --cuando tomaba café-- o un par de coca-colas. O en un Sanborns --el paliativo que tenía en El Salvador-- o en uno de las decenas de establecimientos que para eso están.
La diferencia entre un café "de ésos" y lo que encontré aquí es la música impertinente a todo volumen; uno tiene que estar consumiendo constantemente y, aun así, los meseros --o meseras, que las hay-- se la pasan preguntando si uno está bien, si no quiere otra cosa, si le trae la cuenta. Lo de la música es lo peor, porque está a todo volumen, y obliga a la gente a hablar más fuerte, y uno tratando de concentrarse en lo que escribe, y pues no.
Cuando pusieron el Coffee Cup en la entrada principal de Metrocentro, y vi lo más parecido que había visto a un café de los de allá, me puse contento, pero pensé que no duraría mucho, que lo de la música y las pláticas a todo volumen y los meseros presionando eran parte de la idiosincrasia nacional. Cuando pusieron otro a sólo unos metros de allí, del lado donde está la comida rápida, y otro en la 49 avenida norte y otro en... un montón, pues..., y que funcionaban, me di cuenta de que un trozo de paraíso es posible en este trilce trópico. (Antes, si quería "ir a un café", tenía que buscar Sanborns --ya lo dije--, La Panetière, que me queda complicado y sólo hay una mesa de fumar y, a veces, La Luna, por la tarde, con el inconveniente de la poca luz.)



A veces nos vamos con Krisma a platicar a algún Coffee Cup si Valeria está en el kínder y no tenemos nada que hacer; en varias ocasiones he ido solo, con la intención expresa de escribir un rato. A veces tengo que hacer algún mandado, estoy cerca de uno y paso echándome un pastel con un capuccino helado (los capuccino crunch de toffee se han vuelto un verdadero vicio), o me cito con alguien para conversar, o me siento a ver pasar el tiempo, que es el modo más frecuente de escribir.
Me gustan las secciones al aire libre, porque se puede fumar, y yo sin cigarros no escribo así arda Sodoma (otra vez) al ladito de la mesa. Me he recorrido casi toda la gama de pasteles --el de la foto es un pay de limón bien decente, con su respectivo crunch de toffee-- y con el café me he reivindicado, pero pido siempre el mismo, qué le vamos a hacer. Tiene que estar frío, o lo paso con dificultad. Igual un día de éstos pruebo con un capuccino caliente.
No, no estoy haciéndole propaganda a The Coffee Cup, ni ARENA, el OIE y Gobernación me pagan para que escriba este post. Nomás me alegra que por fin haya lugares en los que uno pueda estar tranquilo con su café, su pastel, su cuaderno y un buen par de horas sin que nadie lo joda.
Ah: las fotos son del local que está en la Colonia Médica. Las tomé entre lo que hacía unos mandados y esperaba cita con un médico, hace ya un par de semanas.

7 comentarios:

el antropologo inocente dijo...

Dan buen café, lástima que me han contado que los empleados realmente los explotan. De ahi parte de su éxito, les pagan el mínimo y algunos no tienen ningún día libre.

Rafael Menjivar Ochoa dijo...

O sea que es imperativo dejar propina, porque la atención es muy buena.
Pero ahora que Funes sea presidente y se creen comités de trabajadores y se permita la libre sindicalización y las empleadas de Coffee Cup sean parte de la Federación Salvadoreña de Meseras de Cafés, Similares y Conexos...



Bue... podemos empezar con la propina.

Sandra dijo...

Pues mi vicio en ese lugar es el frozen capuchino, ahhh, qué rico, y aquel pastel de zanahoria se dejó comer :)

Aldebarán dijo...

Tienes razón, no hay muchos lugares en San Salvador en donde te puedas sentar y dedicarte a leer, escribir o a simplemente a imaginar las formas de las nubes.

Cuentan que los intelectuales, los izquierdistas y los escritores de antaño tenían al "Bella Nápoles" en el Centro de San Salvador (que por cierto no sé si todavía existe) como centro de reunión.

¿Cuáles son los lugares que se recordarán de acá a veinte años y que se puedan citar como sitios donde ser reunían los artistas a "ver pasar el tiempo"?

Rafael Menjivar Ochoa dijo...

A mí el Bella Nápoles me da claustrofobia. Además las meseras parecen tías a punto de regañarlo a uno, y es muy ruidoso. Eso sí, los pastelitos dulces de carne son una maravilla. (Sí, todavía existe. Allí acostumbraba a verme con mi hermana Lorena.)
Y "reunirse", "artistas" y "ver pasar el tiempo" son términos contradictorios e incompatibles. Más de uno ya es multitud, y tiene su encanto, pero no sirve para escribir. Y más de dos ya necesitan dos mesas: una para ellos y otra para los egos. Igual puedes poner los egos más o menos doblados en una silla al ladito tuyo, pero allí sí The Coffee Cup no funciona; siempre está escaso de sillas. Garantizado.

Anónimo dijo...

Ajá! al fin te descubrimos....

Es en los capuchinos en donde la CIA, la OIE, Gobernacion, la AT&T, el ISSS, el HSBC, la Pupuseria Paty y todas las oscuras entidades y organizaciones de espionaje mundial te dejan los mensajes secretos con instrucciones para tus próximos trabajos litero-desestabilizadores-traidoreizantes !!!

Seguro que después de dos bocados en lugares predefinidos (nada es aleatorio), y luego de leer las instrucciones, se escucha una grabación que dice: "este pastel se pudrirá si no es comido en 5 segundos... 5... 4... 3... gulp !"

ahhhhh, los trolls.... seguramente ya pensaron esto.

Saludos.

JC

Lorena dijo...

Me consta que te gusta el Coffe cup (a quien no?)y doy fe del "Bella Nápoles".
A ver cuando nossentamos en algunosde todos ellos, otra vez.
Apapachos para mi hermanote!!!!