15 de agosto de 2005

Carta al editor de El ojo de Adrián

Hace un rato envié una carta al editor de la revista electrónica El ojo de Adrián, que reproduzco sin comentarios.

Responsables de

El Ojo de Adrián.

Cuando se planteó el proyecto de El ojo de Adrián, ofrecí mi colaboración porque me pareció importante que hubiera una publicación alternativa e incluyente que reuniera a artistas de diferentes disciplinas y tendencias. Desde el principio noté algo que he señalado en varias ocasiones: en ninguno de los tres números que se han publicado hasta ahora se hace constar quiénes son los responsables de la publicación.
Me parece que, al amparo de este anonimato, se han hecho ataques serios y personales que sólo podrían sostenerse con una firma que los avalara. La impresión que da es que todos los que hemos colaborado con El ojo de Adrián estamos de acuerdo con lo que se dice en el editorial, y no es mi caso. Me parece que en el número tres se ha llegado al libelo y, a falta de un responsable de la publicación, pareciera que comparto lo que allí se dice. Sólo soy responsable de lo que firmo, y el eventual director, editor o responsable, quien sea, lo será de las notas no firmadas, como en cualquier medio de prensa.
Les comunico, entonces, que mientras no haya constancia de quiénes se responsabilizan de la publicación, dejaré de colaborar con ustedes. Espero que se trate sólo de una pausa breve, y espero también que, por coherencia con lo que han declarado desde el principio, publiquen esta carta en la sección correspondiente.

Rafael Menjívar Ochoa.
Escritor.

2 comentarios:

Aldebarán dijo...

El decálogo del número del 15 de agosto, mas me parece una manera de tirar lodo hacia "todo el que no se comporta de acuerdo a mi criterio".
Lástima que una publicación cultural se rebaje con ese tipo de editoriales.
Si querían publicar el artículo lo hubiesen hecho a nivel personal, firmado, como tu dices, en alguna de las secciones. Pero hacerlo ver como la opinión de todo el grupo editorial, y no firmarlo, me parece rastrero.

Rafael Menjivar Ochoa dijo...

Y hasta me tocó mi rozón por haber ido a la cena con Saramago. La verdad no iba a dejar de platicar con el viejo nomás para que no pensaran que quería parecer escritor.
Creo que el esfuerzo es bueno, pero hay que afinarlo. Mi curiosidad es si van a publicar la carta, y bajo qué términos.
Saludos,
Rafael.