7 de septiembre de 2006

La naturalidad de las cosas feas

Pues bien, legalmente Felipe Calderón Hinojosa es presidente electo de México. Un tribunal electoral lo avaló, las cosas se hicieron by the book (by certain book, actually) y ahora los millones de manifestantes que pedían un recuento de votos, y ahora protestan por las irregularidades, quedan como gente violenta, no como ciudadanos exigiendo un derecho que se ha violentado. Si me preguntan si toda esa gente es del PRD (el partido de López Obrador, o sea al que se le aplicó el citado book), no me parece. Más bien me suena a sociedad civil organizada del extraño modo en que se organiza en México en momentos cruciales, como el terremoto de 1985 o la huelga de maestros por allí de 1990 o 1991: la anarquía bien encauzada. No me parece que el PRD tenga una capacidad de organización tan poderosa, y no sé si la quiera o la pueda sostener, con todo y que López Obrador --lo ha demostrado desde hace años-- es un organizador para meter miedo (como lo metió).
Si me preguntan si hubo fraude, me parece evidente que sí. "Irregularidades" suena a piropo. No sólo en la campaña de miedo como las que ya se han hecho endémicas, tan angustiantes ellas, ni sólo en el hecho de que el presidente Fox (como dijo el Tribunal Federal Electoral) hubiera participado con mensajes proselitistas, ni que se usara el derecho como un mazo en contra de los votantes (de ciertos votantes). Hubo, me parece, un fraude real, en casillas, con cambio de actas y resultados, violación de paquetes y eso. Lo que me parece espeluznante no es el fraude, sino la naturalidad con la que se hizo y la actitud también natural como se enfrentó legalmente desde el lado de las instituciones: "Las irregularidades no son capaces de cambiar los resultados, por lo tanto se valida la elección. No hay nada que perseguir."
Lo que me parece es que hubo una cantidad grande de "microfraudes", o sea de algunos votos por casilla o en las casillas que se pudo y, si se toma en cuenta la cantidad de casillas que caben en un país del tamaño de Mëxico, el asunto es alarmante. De ésas, el PRD presentó recursos contra... uh... no sé, un montón de casillas, y el Instituto Federal Electoral sólo aceptó revisar unas 12,000, en las zonas en las que el PAN claramente ganaría, no en las zonas con más influencia perredista, las de mayor concentración demográfica, además. Y aun así los resultados del recuento fueron de parar los pelos. No por la cantidad de votos, sino de "irregularidades", como lo de los paquetes abiertos, boletas que sobraban, más votos que las boletas emitidas, etcétera.
Y no estoy denunciando nada ni protestando por nada; digo lo que pienso. Y lo que pienso es que la naturalidad con la que se realiza y se asume el fraude es aterradora. Vaya: el margen de votos entre López Obrador y Calderón sin duda fue estrecho, y no sería fácil (normalmente) decir quién ganó. Si algo habría que decir es que el PRD tenía todo en las manos y, por algún motivo, falló de última hora, y no se garantizó (también por algún motivo que no conozco ni intuyo; tendría que vivir en México para tratar de captarlo) un margen de votos mayor que "apenas" doscientos y tantos mil votos. Algo muy similar a lo que le ha pasado al FMLN salvadoreño últimamente: por jugar al triunfo seguro, pierde o se coloca en situaciones incómodas, como en las elecciones para alcalde(sa) de hace unos meses. (No, Violeta Menjívar no es mi pariente. En este país todo el mundo se apellida Menjívar o está emparentado con alguno.)
En este video se puede ver a lo que me refiero con "la naturalidad", y no fue un hecho aislado, según entiendo:



Y a propósito de naturalidades, George Bush admite, aquí, que su gobierno ha usado cárceles clandestinas, y que gracias a eso ha evitado muchas muertes de estadounidenses. Niega que haya torturas, y a la vez asegura: "'No puedo describir los métodos que se utilizaron' --para los interrogatorios--, porque podría ayudar a los terroristas a aprender cómo enfrentarlos, 'pero puedo decir que fueron duros, seguros, legales y necesarios'. La palabra "necesarios" es donde, precisamente, se acaba lo legal: el bien superior, el bien de estado, que sólo lo manejan algunas personas, generalmente en contra de las demás.
Eso sí, estoy oyendo una antología de "bubblegum music", bastante buena. Es tan suave, segura, legal, natural y necesaria en un día caluroso como éste...

2 comentarios:

Vanessa dijo...

Recién leía en el periódico sobre las declaraciones de Bush. Lo primero que me vino a la mente fue: qué pudo haberlo obligado a aceptar la existencia de estas cárceles? Y lo segundo: ya lo sabíamos. Pero da escalofríos oirlo decir, y sobre todo de forma tan fría y cómoda. Esta "necesidad" de la que vos hablás, ha dado lugar a muchas atocidades como la guerra en El Salvador, el golpe de Estado en Chile, la invasión de Guatemala... entre otras muchísimas más.

Aldebarán dijo...

Sobre la elección en México he leído diferentes ideas sobre el tema, en tres blogs mexicanos distintos. Lo que me queda claro es que la campaña electoral fue de los más sucia. Tanto que dejó harta a la gente.
No tengo elementos suficientes para opinar sobre los micro-fraudes distribuidos, pues no nos ha llegado noticia de ello. Lo terrible es que una vez que el tribunal federal nombra un presidente electo, este proceso es casi irreversible.
Tienes razón, los medios en ES hacen ver que las personas que protestan no tienen motivo para hacerlo. Pero a eso ya estamos acostumbrados en estos lares.
No sé hasta donde llegará AMLO con su proyecto de crear un gobierno paralelo.
Me parece que le esperan días revueltos a la política mexicana. Y en río revuelto, pues ya sabemos lo que pasa.