7 de abril de 2007

Álvaro Menen Desleal



Ayer hace siete años murió, en el Hospital Médico Quirúrgico, el escritor salvadoreño Álvaro Menen Desleal. Padecía de cáncer en el páncreas. Unos días antes de su fallecimiento le hicieron una operación exploratoria, en la que descubrieron que el cáncer se había extendido a otros órganos. Él no llegó a enterarse; no volvió a despertar.
La ilustración que abre este post era parte de su novela No digas amor ni ante un espejo, aún inédita. Es la novela de Luz negra, su pieza de teatro más famosa y exitosa, donde se conoce la historia de Goter y Moter, quizá los personajes de ficción literaria cuyos nombres conocen --y han visto, en diferentes versiones-- mayor cantidad de salvadoreños. Al final, Menen Desleal decidió eliminar las ilustraciones de su novela; quizá deban publicarse aparte en algún momento.
Dejó varios libros inéditos, entre ellos algunas piezas de teatro, ensayos, mucha poesía y algunos cuentos (dos o tres, que se suma al centenar que publicó en una decena de libros). A la derecha se reproduce una página de la farsa Una pizca de paz, que no llegó a publicar, escrita en 1961.
Menen Desleal, entre otras cosas, fue el primero en reivindicar en El Salvador el trabajo de escritor como una profesión de la cual debía vivirse, o al menos intentarlo. La ejerció con rigor y con un sentido del humor que pocos entendieron, y que le trajeron más problemas de los que a veces pudo soportar. Aquí hay un archivo de audio en el que habla del sentido del humor de los salvadoreños, o la falta de él, en una entrevista que le hice en noviembre de 1999 y que se publicó en la desaparecida Vértice. (Hay otros archivos de audio de otros autores en la página de La Casa del Escritor, aquí.)
En La mancha en la pared he puesto un artículo que se publicó en la Revista de la Universidad, de Guatemala, y en Cultura, de El Salvador, acerca de Menen Desleal y algunas de sus tribulaciones como escritor. Se puede encontrar aquí.
En fin, otro año más, otro año menos.


8 comentarios:

Sophie dijo...

Luz Negra fue la primera obra de teatro que yo leí de un escritor salvadoreño, a los 13 años y también la primera obra que vi representada en el Teatro Nacional, cuando tenía 14 años, (yo, no el teatro), el señor siempre se me hizo muy bueno, aunque no conozco mucho de su obra, pero me da asco que todos los que en vida lo criticaron, después de muerto resulta que fueron sus grandes alumnos...

en fin, yo por eso a mi Maestro lo idolatro en vida :D, jajajaa

Rafael Menjivar Ochoa dijo...

Me imagino que te refieres a Neruda, en especial el de los 20 poemas. Vivo y vigente.
(¡No! ¡En la cara no! ¡Con las Obras Completas no!)

Sophie dijo...

mmmmm..... esteeeee.....aunque quisiera no se podría, porque mi Maestro sigue vivo, y sea ésta otra prueba de mi admiración hacia él.

En cuanto a Neruda, soy de la idea de que , a los muertos hay que dejarlos descansar en paz, si se puede, y porque digo, al menos él ya no le está haciendo daño a nadie, no como otros seudo escritores de a 2 por 5 que nos siguen torturando con sus malos textos.

Solamente.

Ernesto Bautista dijo...

Hola Rafa.
No me pude resistir a comentar este post. Menen desleal es de los grandes de E.S. Lástima, como dice Sophie, que nadie lo halla tratado como se debe. Este libro de Cuentos Breves y Maravillosos, si lo he leido 10 veces es poco. Y la de luz negra la leía cuando tenia 7 años, siempre que llegaba a la casa de mi abuela, y las visitas a mi abuela eran muchas (y me dejaban espacio para leer aún más). Asi que he crecido leyéndolo... me hubiera gustado conocerlo. Te envidio Rafa.

Saludos.

Rafael Menjivar Ochoa dijo...

Ernesto: Álvaro era un buen tipo; creo que eso es tan importante como que haya sido un gran escritor.
El mejor modo de tratarlo "como se debe" es leerlo, me parece. Si no has leído La ilustre familia androide, no te lo pierdas. Lo tienen en la Bibloteca Básica y vale $2.29. También tienen La bicicleta al pie de la muralla en la colección de teatro de la DPI.
Y no sientas envidia, ni siquiera de la buena. Es un sentimiento que luego se puede poner bien agrio, como la lecha mala (y la mala leche). Un saludote y sigue escribiendo.

Aldebarán dijo...

Tienes razón cuando dices que él es el único clásico vivo que tiene ES.

Ya buscaremos a la familia Androide y otras cosas que tengo por ahí de Don Álvaro.

Se te olvidó mencionar el artículo que publicaste en la revista Cultura (no recuerdo el número) Me parece que ahí se explica muy bien eso del humor tan especial que tenía Don Álvaro.

saludos

Ernesto Bautista dijo...

Gracias Rafa. Un saludote tambien. Los voy a conseguir.

Rafael Menjivar Ochoa dijo...

Aquél Cuyo Etcétera: El artículo que mencionas está en mi otro blog, ejem.
Y, sí, sigue siendo el único clásico vivo de El Salvador.