8 de mayo de 2007

Ahora sobre crítica literaria

Como en los últimos martes, coloco aquí mi columna de la revista digital Centroamérica 21. La nota puede hallarse también aquí.


Crítica ideal
Rafael Menjívar Ochoa

Para T. S. Eliot, la crítica literaria, de manera ideal, deberían ejercerla los propios escritores: personas que han trabajado directamente en una disciplina con características particulares y conocen los recovecos que –como en cualquier oficio– sólo alguien directamente involucrado puede conocer. La crítica de un escritor estaría realizada desde dentro de la obra, y tendría que ver con estructuras, técnicas, desarrollo de personajes, etcétera. Trataría de lo que la obra “es”, no de lo que debería o podría ser, el enfoque que buscan quienes ven la literatura desde fuera y a quienes por comodidad o pereza a veces se llama “críticos”.
Un escritor sabe –también de manera ideal– que una obra no está sujeta a ciertas interpretaciones. No va a buscar lo que un autor “realmente” quiso decir: la obra es lo que es, y sólo puede descifrarse con base en lo que hay en el papel, no en las necesidades del crítico. Menos aún buscará en la biografía del autor los motivos que lo llevaron a concebir cierta novela, no buscará en un poema sus dramas y traumas, no verá sus temáticas guiadas por determinismos sobre los que el autor no tiene control.
De manera ideal –otra vez–, y también según Eliot, cada nuevo libro debe poner en cuestión todo lo escrito hasta ese momento acerca de la literatura, y la literatura misma. Toda la experiencia acumulada, la técnica desarrollada durante generaciones, los modos de enfocar los textos, estarán en cuestión ante un nuevo poema, una novela, un libro de cuentos. Y ha habido casos en los que así es: el propio Eliot, con su Tierra baldía y sus Cuatro cuartetos, puso en jaque todo lo que se había hecho en poesía, como, en el caso de la novela, Joyce con Ulises y Proust con En busca del tiempo perdido.
Un “crítico no escritor” buscará motivos por todas partes, rara vez en la hechura de la obra. Hablará del espíritu de la época en Eliot, del monólogo interno en Joyce a partir del psicoanálisis, de la literatura anterior y posterior a Proust y sus temáticas. Ante todo, buscará mensajes ocultos, todos los posibles y muchos improbables: a qué se refería cuando dijo esto, cómo se relaciona lo otro con lo que le haya pasado a los siete años.
Para un escritor, descifrar una obra es más sencillo en sus implicaciones, y mucho más complejo en sus consecuencias. Sabe que no hay mensajes: la novela, el poema, el cuento, son el mensaje en sí mismos. Lo escrito es lo que se quiso decir. El problema consiste en averiguar qué recursos ha creado el autor, cuáles ha reciclado y mejorado, cómo maneja el tiempo narrativo, de qué manera el lenguaje y todo lo demás se corresponden o contradicen (y quizá en la contradicción esté el hallazgo). No se quedará en un ejercicio intelectual o de ego: allí aprenderá lo necesario para aplicarlo en su obra.
Hay de por medio un problema de marketing, más que de conocimiento: la crítica de un escritor le interesaría a otros escritores, a lectores bien entrenados y sólo eventualmente a los críticos. El público en general –si algo así existe– tendrá bastante con una nota en un periódico en la que alguien le diga si el libro le parece bueno, malo y más o menos por qué, sin demasiados parámetros y no siempre con el gusto bien afinado.
¿Por qué pocos escritores escriben crítica literaria? Quizá es un trabajo demasiado concurrido. Quizá están ocupados trabajando en sus libros. Quizá éste no sea un mundo ideal.

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Aclaración del autor. En la columna anterior se afirmó, sumariamente, que sólo tres salvadoreños habían ganado premios literarios en España, y que esto había ocurrido en el lapso del último año. No es así. David Escobar Galindo ganó en 1973, a sus 33 años, el premio Carabela de Oro, en Barcelona. Disculpas por la omisión.

2 comentarios:

Vanessa dijo...

Los criticos buscan una forma de aproximarse al texto, es como alguien que no puede manejar pero le gustan las carreras de carros. Claro que tienen muchas concepciones equivocadas y para cerrar vacíos, inventan. Te imaginás un libro donde se nos analizara la estructura de 100 años de Soledad? O los recursos de Saramago?? Pero sí, sería muy poco comercial, quizás sea por eso que no existen. Lástima.

Soy Salvadoreño dijo...

Recuerdo yo que en la clase de letras en bachillerato al encargarnos la tarea de "analizar" obras y presentar esos "analisis" en exposicion a toda la clase, siempre se nos daba una especie de "plantilla" para realizar el "analisis":
- Biografia del autor.
- Otras obras del autor
- "Leiv Motif", creo que asi se escribe.
- Descripcion del argumento de la obra o novela, personajes, etc.
- Conclusiones
- Preguntas y respuestas.

Siempre nos dijeron que el "leiv Motif" era importante porque decia el porque el escritor habia escrito ese libro. En esos dias, pensaba que lo unico que podian hacerse eran conjeturas, y que hay gente que escribe solo por las ganas de hacerlo. Su apunte me ha recordado eso que pensaba y en lo ridiculo que es buscarle el "leiv motiv" a todo lo que se lee.

En lo que no estoy de acuerdo mucho es sobre lo del "critico ideal": "Tiene que ser escritor y concentrarse en la parte tecnica de lo escrito. Estructuras, recursos, definicion de personajes.
Si no es asi entonces es un critico superficial y sin gustos demasiados refinados, que, eso si, quizas eso le guste al publico en general (si es que este existe) por su simpleza" (de la critica, no del critico, aclaro).
umm, algo no me cuadra de eso.
Entiendo que un escritor desearia que su trabajo fuera criticado tecnicamente hablando, asi aprende él.
El problema es que el publico en general (que si creo que existe, porque me cuento entre el), quizas busco otra cosa en la critica.
No puede hablar por nadie, pero al menos yo, lo que busco en un critico es que me diga si le gusto el trabajo y porque le gusto o porque no. La credibilidad de él me la establece algo bien simple: coicidir con él. Si coicidimos una vez, gana "millas mias" por decirlo de una manera. Si seguimos coicidiendo, gana tantas millas para mi, que entonces, si él dice que algo no le gusto, pensare que no vale la pena, al fin y al cabo, ya hemos coicidido en otras cosas. Quizas por ese enfoque me pierda de algunos trozos de literatura magnifica, pero es que es cierto, no vivimos en un mundo ideal.

Saludos y gracias por dejarme comentar.