31 de octubre de 2006

Arte para todos I

Poco después del triunfo de la Revolución Mexicana ocurrió un fenómeno interesante e importante para la popularización del arte: las Escuelas de Pintura al Aire Libre, que tuvieron su auge en los años veinte, aunque siguieron funcionando hasta los setenta. (Hay aún algunos parques, como el del Momumento a la Madre, del Distrito Federal, en el que llegan artistas aficionados a pintar y a vender sus obras.)
Cientos y miles de mexicanos que antes no tenían acceso al arte no sólo podían ver (gratis o a muy bajo costo, y hasta la fecha) las obras de los mejores pintores mexicanos y universales, sino que también tomaban el pincel y experimentaban el arte por mano propia. Eso era lo bueno. Lo malo era que formaba parte de todo un programa político que --como todo programa político-- esperaba resultados tangibles, y de preferencia rápidos; aquí hay una reseña en la que se habla mucho de eso, desde el lado de la apología.
La cosa hay que verla desde dos ángulos: el del gobierno revolucionario y el del forjador del proyecto, Alfredo Ramos Martínez, tan alabado como criticado, y a veces criticado sin piedad. Para Ramos --intuyo-- el simple hecho de poner a la población en conctacto con la pintura ya era trabajo suficiente, y quizá de allí saldrían algunos --sólo algunos-- pintores profesionales, que de las Escuelas pasarían a las academias de San Carlos o La Esmeralda. Y así fue. Una visitante más o menos eventual de las Escuelas, María izquierdo, logró colocarse entre los más importantes pintores mexicanos (aquí hay un cuadro de ella; una búsqueda rápida en Google dará muchos más resultados); también trascendió Rosario Cabrera, técnicamente más interesante, como puede apreciarse aquí. (El afán de poner las cosas en montoncitos ha hecho que ambas hayan quedado relacionadas con Frida Kahlo, quizá la menos interesante de las tres.) El resto de los alumnos --amas de casa, obreros, estudiantes sin más interés que pasar un buen rato y aprender algo nuevo-- sabrían un poco más de arte, visitarían los museos, educarían un mejor a sus hijos y serían personas con un criterio más amplio hacia el arte y hacia la vida en general.
Sin embargo para el sistema, en un primer momento, las Escuelas eran el semillero para la creación de "un nuevo arte" nacional, nacionalista y popular, y asi se presentó e impulsó. Y, como todo "nuevo arte" impulsado como cosa oficial, tuvo un serio problema: todos pintaban igual. Las implicaciones son serias: "pintar igual" era lo revolucionario. Y obtener obra rápida era importante, así fuera toda igual. El resultado fueron muchísimos cuadros hechos en el más puro --literalmente-- estilo naïf, y de los cuales era casi imposible distinguir a algún autor en particular. El pueblo expresándose --también literalmente-- como una sola persona. Junto con el naïf vino la "teorización" con respecto a lo que se estaba haciendo, y partió de los propios alumnos: el rechazo a toda forma de academicismo. Esto es: el rechazo a algo que la mayor parte de los alumnos aún no conocía, y por lo tanto no tenía elementos de juicio para rechazar. Lo interesante es que Rosario Cabrera era de las más acérrimas defensoras de los talleres, pero también de las más dotadas técnicamente, y que dejó de producir obra cuando aún no llegaba a los treinta años.
Y no es que el naïf tuviera nada malo, ni los "academicismos"; su principal cultor, Henri Rosseau, armó toda una obra con un estilo que hasta ese momento era original y nuevo. Poco después de las Escuelas de Pintura al Aire Libre, hubo en Alemania un surgimiento (quizá una moda) del naïf, que dio obras muy lindas, y no mucho más. Aquí hay una interesante página que habla de la pintura naïf, aún viva y aún rechazando los academicismos (que me parece no era el objetivo de Rousseau, sino hacer arte). Igual hay muchos naïf que tienen cosas impresionantes, para qué mentir, pero después de una formación que los ha llevado a "eso" por opción, no por carencia.
Por suerte el gobierno mexicano, más interesado en la consolidación del aparato político, se olvidó pronto de las Escuelas y éstas cumplieron su papel. Lo mismo pasó en otras artes, como la literatura. Hasta la fecha, la Secretaría de Educación Pública y los institutos de seguridad social imparten talleres en todas partes (a mí me tocó dar uno del ISSSTE en un multifamiliar y otro en una correccional de menores, allá por 1985), y no veo que tangan más objetivo --ni lo necesita-- que dar felicidad a personas que quieren hacer un poema para la novia, un trabajo para la escuela o un regalo para el ego.
La Unión Soviética, en ese sentido, funcionó en dos niveles: por un lado, el aparato impuso modos poco artísticos de hacer arte. Llegó a castigar a los que hacían "arte burgués", y de hecho a los que destacaban por su originalidad, pero por otra parte dotó a la población en general de herramientas importantes para su crecimiento personal: exposiciones de pintura universal en el metro, millones de pianistas amateur de buena calidad, miríadas de ajedrecistas y bailarines... Si se trataba de llevar el arte a las manos del pueblo, la URSS lo logró; si se trataba de formar artistas de alta calidad, se dedicó a destruirlos o mediocrizarlos activamente; las sanciones contra Jachaturián o Shostakovich son parte de la historia universal de la infamia, ni qué decir de las "purgas" contra los libros de Dostoyevski, que apenas a finales de los años setenta comenzaron a publicarse después de más de medio siglo. (De China prefiero no hablar. Me deprime.)

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Estoy armando un corto de video que filmamos el pasado sábado. Divertidísimo. Es parte de una pequeña serie que se llamará Tres historias levemente psicópatas. Estoy usando un acabado de cine de principios de los años veinte, con letreritos y todo. El sábado filmaremos la segunda historia, y a ver si la tercera. Cada corto no debe durar más de un par de minutos. Quería ver si se podía usar a Bach como fondo para una película muda y, sí, el hombre da para todo, sobre todo si está Glenn Gould al piano.

2 comentarios:

bonampak dijo...

Las escuelas y proyecto populares
siempre han presentado una caracteristica, si, esa cierta tendencia naif, su ingenuidad aun conserva la falta de pretension que
convierte mucha de su produccion en lago realmente apreciable esta surgida de la sincera y mas clara intencion de sencillamente plasmar su coteneidad o aspiraciones (recuerdo un señor que con la mayor paciencia que le daban sus horas libres habia pintado un carreton de sorbetes, todo una apoteosis a su
trabajo autorretrado en las mas variadas situaciones dentro de escenas rurales y urbanas
,y sin faltar un espacio a los sere de leyenda)no seria un Ingres del
dibujo pero me cautivo esa inquietud de agradar su espiritu y el de que le compraban sorbetes.Ve
mos si una deficiencia que ud menciona todos pintan igual porque
todos han visto casi las mismas pinturas,ahi si como que la retroalimentacion,podria replantear a estas gente su concepcion de las formas y colores
con una actitud mas amplia y que les brindaria una revolarizacion aun de tendencias muy vanguardistas .En la academia se cae en lo opuesto y que algunos por tratar de salir del naif cae en lo kitsch,hay academias,nuestro pais hace años no posee una con un programa formal y
deja "tutorear"a licenciados por pintores de oficio pues en la universidad tiene que ser profesionla el que imparta la catedra es el maestro el asistente y el Lic.el que califica y gana mas
bueno.Regresando si esa actitud de abordar la pintura sin esa pretension sobrecargada y lo opuesto deciamos kitsch en parecernos mas a otros y abandonarnos a satisfacer el mas extravagante capricho decorativo o
pintor copiado hasta la saciedad, nos deja en una posicion si
bien de reconocer la aspiracion de la academia de plasmar y ser portadora de la tecnica mas depurada y que maneje los lenguajes pictoricos de la forma mas armonica,en una tendendencia muy
por debajo a nivel creativo de lo que considerabamos naif.
Es promotora en estos ultimos años a una tendencia de alejada del compromiso
de una busqueda y un formacion que
promueva trabajos con una actitud mas honesta,(la academia da herramientas no forma artistas) la dinamica ha sido bastardear hasta la saciedad cualquier situacion consagrada pero lo experimental sin caer en los remakes sesenteros de arte conceptual no ha sido nunca apoyada.Vemos pues el panorama de
una institucion que seria albergue de nuevas ideas es extension de una
actitud mas acomodada la de abandonarse la copia vendible a no sentarse a replantear su rumbo.

Juan Carlos Paez dijo...

Comentar la perdida de una de las pintores expresionistas mexicanas mas importantes del Siglo XX, Maria Teresa Vieyra, quien además impartió clases en el Colegio Heroes de la Libertad, en Coyoacan durante mas de 30 años. Una irreparable perdida, de una mujer muy comprometida con su presente, con su ser mujer, con su arte, y con el mundo. Gracias a este blog, por señalar su muerte, acaecida el 8 de noviembre de 2006. Descanse en Paz, Teté Vieyra

Juan Carlos Páez