13 de diciembre de 2006

Rótulo para La Casa

Antes de empezar: no se olviden que hoy a las 7 de la noche es la presentación del libro La ciudad y la neblina, de Heriberto Montano, en la Fundación María Escalón de Núñez, en la Avenida Olímpica, a la altura de Galerías Simán. Y a las 5 hay un recital poético en La Luna, en el que participarán poetas de La Casa. Gracias por ir a alguno o a ambos. Para los que no puedan asistir, o que vayan de camino en carro de La Luna a la Fundación, Álvaro Darío Lara me entrevistará en su programa de Radio Clásica a propósito de la novela Cualquier forma de morir.




¡Sí! ¡El lunes llegaron unos señores a La Casa del Escritor y pusieron un letrero bien bonito! Letras individuales, metálicas, laqueadas: las de arriba están en sepia y las de abajo en azul. Partimos del supuesto de que pronto pintarán las paredes y le pondrán un color más acorde con la combinación. (Ese color naranja y ese violeta que parece blanco los compré con lo que gané escribiendo un artículo; lamento que no haya sido producto de la corrupción, de oscuros tratos con algún escuadrón de la muerte rezagado ni de pactos inconfesables con quién sabe quién. Otro artículo me sirvió para comprar unos libreros de tablas y ladrillos, y así varias cosas más. ¿Por qué lo hice? Porque quise. De nada.)
Hasta el lunes habíamos tenido un banner de plástico (bien fuerte, eso sí) que debía servir sólo para la inauguración, pero se fue quedando. Hoy lo quitaremos solemnemente y lo guardaremos como trofeo de tres años de batallas.
Antes de que Los de Siempre empiecen a preguntar (ya trabajen, ¿no?), van las respuestas:
1. No, no sé cuánto costó. Sólo firmé la aprobación del diseño, hace un par de semanas.
2. No, no creo que con lo que costó se pueda arreglar el Teatro Nacional, el problema de las pandillas ni erradicar el hambre en el mundo.
3. Sí, estoy contento.
Está chulo el letrero...

6 comentarios:

Aniuxa dijo...

A mí también me gusta.

Qué Diciembre más ajetreado!!! Necesito obicuidad!

madreselvas dijo...

Está chulo el letrero, espero poder verlo en vivo y a todo color.

Rafael Menjivar Ochoa dijo...

Madreselvas: Ya lo verás, y ya te veremos verlo. Ésa será la parte más emocionante. Y Aniuxa estará allí, ¿verdá, Ana?

Aniuxa dijo...

en efecto ;)

Astrolabio dijo...

No en todas partes el escritor tiene casa. Cordial saludo.

Rafael Menjivar Ochoa dijo...

Astrolabio: En México hay varias, entre ellas la que alberga la Escuela de Escritores de la Sociedad General de Escritores Mexicanos (SOGEM); entiendo que son como siete, y cinco de ellas tienen escuelas. Hay una muy bonita en Bacalar, en Quintana Roo. La idea es que allí se vayan escritores con pequeñas becas (tres meses es lo que se acostumbra), en un lugar bastante agradable. Les dan alojamiento, comida y un poco de dinero para gastos. Claro que México está muy avanzado en ese sentido, y la SOGEM ha tenido una influencia extraordinaria en todo aspecto. Hay una Casa del Poeta en la Colonia Roma del Distrito Federal, o había hasta donde supe. Hacían publicaciones, bastantes recitales, exposiciones y muchas fiestas ruidosas, con las que patrocinaban lo demás. Veo que hay una Casa del Escritor dominicano, dedicada a la crítica literaria (o sea que no es precisamente de escritores); hay otra en Chile, de la que se habla aquí, una en Argentina, que más bien parece ser un museo, la Casa Histórica del Escritor Argentino; en Cuba (hay varias, según sé: aquí hay otra nota); en Venezuela...
Imagino que los objetivos son más o menos los mismos siempre: unir o reunir a escritores, trabajar en la formación de jóvenes y apoyar a ambos.
La nuestra es mucho más modesta, aunque la idea es la misma. El problema no sólo es la dispersión de los escritores, sino también la exclusión. Desde antes de la guerra es un medio complicadísimo y bastante poco flexible con los demás.
Mi sueño es poner una escuela de escritores, semejante a la que tiene la SOGEM.
En lo que trabajamos ahora es en la profesionalización de gente que ya tiene algún tiempo escribiendo y con proyectos de escritura en marcha. Se trabaja sobre lo que lleva cada uno, y con cada uno, más en la onda del taller medieval (transmisión directa e individual del conocimiento del oficio) que del taller literario clásico (iniciación, ejercicios, plan de estudios y lecturas preestablecido, todo muy estándar). Hay una diferencia también: no es un taller centralizado, sino horizontal, multidireccional. Y es bien divertido.
Con una escuela se podría dar una guía más sistematizada de estudios, lecturas y qué sé yo, y los maestros serían escritores con conocimiento en los diversos aspectos. No haría más o mejores escritores, pero sí ampliaría la cantidad de gente que escribe bien, se generaría más público con criterio y se ayudaría a que la gente que escribe aprenda a usar herramientas para ganarse la vida (traducción, guiones, etcétera).
A lo mejor en unos años se puede. Ahora no hay gente capacitada para ciertos temas, y es la que precisamente se está formando. Sólo llevamos un poco más de cuatro años en el proyecto de formación profesional, con excelentes resultados, pero la formación de un escritor es un asunto bien largo y de bastante paciencia.
En fin, aquí soñando un poco. Gracias por escribir.