20 de julio de 2005

Will Eisner



Buscando cosas que no tienen nada que ver, encontré la página de Will Eisner, y me enteré de que murió en enero de 2005. Me sorprendió, porque creí que había muerto desde hacía tiempo; no creo que nadie sobreviva de esa camada, a la cual pertenecieron Hal Foster ("El príncipe Valiente"), Milton Canif ("Terry y los piratas") y qué sé yo. Eisner era el bebé (1917); veo que Foster nació en 1892 y Canif en 1907, pero forman parte del mismo proceso: la creación de la historieta (o cómic) como disciplina con vida, leyes y arte propios.
Los dibujantes en general languidecen arrobados ante "El príncipe Valiente", y entiendo por qué: cada cuadro -al menos los dibujados por Foster- es una pieza de arte, por su economía y equilibrio. En lo particular nunca me interesó demasiado, ni "Terry y los piratas", que conocí de adulto y más como asunto de cultura general.
Pero "The Spirit" fue otra cosa. Fue la revelación. Antes que nada, en efecto, por la realización de los dibujos, que es monstruosamente buena. Luego, por lo que tiene de humana: los personajes pueden pasar de la desvergüenza al ridículo al llanto y al heroísmo con una facilidad que deja sin respiración. El manejo de personajes de Eisner es magnífico, y sobre todo inteligente. Utiliza todos los pastiches del género negro y, de repente, un pequeño giro y ya está uno a punto de llorar por la muerte del malo a quien uno quería muerto, o deseando enamorarse de la maldita de turno.
Eisner utiliza un recurso interesante: su dibujo es ambiguo, a veces caricaturesco, a veces realista, generalmente las dos cosas, y por eso -y porque es un excelente guionista- puede cambiar de "mood" de un cuadro a otro, y que lo agradezcamos. Y hay algo más: uno siente que, si se pone el sombrero y la mascarita, uno podría ser "The Spirit", aunque sabe que es preferible que no, porque se mete en cada cosa...
Descanse en paz don Will Eisner.