30 de enero de 2007

Cuaderno nuevo

Siempre he pensado que cada cuaderno ya trae tiene la historia que uno necesita escribir. Lo difícil es encontrar el cuaderno adecuado.
Desde hace varios años (quizá cinco) he tratado de escribir cierta cosa, y no ha funcionado. Intenté con varios cuadernos y con varias computadoras (no me gusta escribir directamente en la compu, pero en fin), y a las pocas páginas el texto se detiene bruscamente y muere.


Hace unos días Denise me regaló un cuaderno bonito de papel bonito y formato cuadrado, forrado en tela. Ella no sabía --lo sabe apenas ahora-- que no me gustan los cuadernos que no están rayados, como éste, pero está funcionando. He comenzado de nuevo lo que quería escribir y parece que ahora la historia va a llegar a donde debe llegar.
Gracias.

5 comentarios:

Denise Phé Funchal dijo...

Ahhhh el ascendente, el ascendente ordenado...

Denise Phé Funchal dijo...

No había visto la foto, jeje, me recuerda mis cuadernos de los dos últimos años de la uni, con notas de cuentos hasta en los espacios menos pensados, me alegro que esté cumpliendo su función el cuadernillo. ;, un abrazo.

Rafael Menjivar Ochoa dijo...

El ascendente neurótico, será. Los escorpiones pueden llegar a ser muy neuróticos; para eso tengo al leo.
Lo que hice con el cuaderno fue escanear la tapa y la primera página escrita y unirlos en el programa de dibujo. No soy tan salvaje como para escribir directamente en una portada de tela, sobre todo con pluma fuente (una Parker 45, o sea).

Hugo Martínez dijo...

Eso de que el cuaderno ya trea su historia me late. Narran los que de eso saben mucho que Miguel Àngel decía que los bloques de mármol ya traìan adentro la escultura, que él nada más quitaba lo que había alrededor...
Claro, toda proporción guardada... además de que tú eres Rafael y no Miguel Ángel.
Je

Rafael Menjivar Ochoa dijo...

Hugo: Ándale... A lo mejor le plagié la idea a Miguel Ángel sin saberlo. Pero es cierto.
Ahora que lo que se dice proporciones, las del David. Si lo miras a ras del piso está bien mal hechito, el pobre. Si lo miras hacia arriba las proporciones son perfectas. Sabía de eso el muchacho.
¡Y el Moisés! ¡Qué exceso!
Me tocó ver La Piedad en Bellas Artes. Guau. El Buonarotti sabía de literatura, me cae.
Mi ventaja sobre Miguel Ángel: estoy vivo.




(Y él también. Maldito.)