31 de enero de 2007

El tono y el lead

Hace unos días leía en el blog de Jacnta Escudos el post "Se busca tono", donde habla del problema que enfrenta todo escritor a la hora de entrar en un texto: el modo de escribirlo, el lenguaje, el ambiente, cómo hablan los personajes, todo eso. Y, como bien señala, es un proceso que puede llevarse años, y no siempre es fructífero.
En mi caso, como periodista. lo que busco es el lead, la primera frase, de la que se desprenderá todo lo demás. En esa primera frase no sólo deberá estar el tono de la novela, sino la novela completa. A veces se puede, a veces no, y generalmente uno se conforma con lo que sale.
Con Hugo Martínez Téllez hablamos varias veces, hace muchos años, de cómo es posible reconocer a un escritor que también es periodista (no al revés) por sus entradas. Uno siempre busca "la" frase, para que "lo demás" se desarolle de la mejor manera. Entre los ejemplos de los que siempre hablamos con la gente de La Casa está la entrada de Cien años de soledad, de García Márquez:

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el Coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.
Allí está el universo completo de Macondo, las guerras civiles, Melquiades, Remedios la Bella volando colgada de unas sábanas, todo. Lo que abre, con esa frase, es un rango de posibilidades en cuanto a lenguaje, acción, personajes, etcétera. No es un "rango infinito", como diría un crítico emocionado, sino que delimita su marco de acción, nos muestra su camisa de fuerza. (Sí, se trata de escribir con camisa de fuerza. Siempre se trata de eso: de ser libre con camisa de fuerza, como en el jazz, pero por escrito.)
A él se debe otro inicio de maestros, tan de maestros que se atreve a comezarlo con una cacofonía doble sin que uno lo note, o sin que importe, en Crónica de una muerte anunciada:

El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo.

Toda la historia está contenida allí, todo lo que va a pasar y lo que ha pasado, todo lo que es posible dentro del universo de ese tecto, y todo lo que no. Allí están el registro de lenguaje, los personajes posibles y, desde luego, el tono.
Conversábamos hace unos días en Guatemala acerca de por qué García Márquez no escribió: "El día en que lo mataron, Santiago Nassar..." Creo que la idea es darle movimiento a la frase: si "lo mataron", sigue un informe judicial, o la simple descripción del asesinato; si "lo iban a matar", aún queda una hora antes de que se perpetre el crimen, y durante esa hora se desarrollará la novela, minuto a minuto, desde todos los ángulos posibles, y el lector está viviéndola. Me parece imposible que García Márquez no lo haya pensando así; a ese hombre no se le va una frase o una conjugación que no quiera que esté allí.
Mi mejor ejemplo de lead para una novela es El extranjero, de Camus:

Mi madre murió hoy. O talvez ayer. No sé.

García Márquez es un --gran-- contador de historias; Camus está planteando un personaje bastante complejo en tres frases muy cortas, y lo hace magníficamente bien. En su entrada es posible ver al personaje, su psicología, su alma, y sin duda marca el tono de lo que ha de seguir. Es decir: toda la novela es consecuencia natural de esa primera frase. (Iba a escribir "casi un apéndice", pero me parece exagerado; allí hablaría el periodista.)
Hay otras frases iniciales muy buenas. La de Pedro Páramo parece torpemente puntuada, y quizá lo esté, pero es sensacional:

Vine a Comala porque me dijeron que aquí vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo cuando ella muriera.

Busco una traducción de la entrada de La metamorfosis de Kafka y encuentro dos:

Al despertar Gregorio Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo, encontróse en su cama convertido en un monstruoso insecto.

Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto.

Prefiero la de Borges, que cito de memoria:

Cierta mañana, después de una noche de sueño intranquilo, Gregorio Samsa despertó convertido en un enorme insecto.

Las dos primeras son frases comunes, traducidas porque hay que traducirlas (conste que no sé gota de alemán); la tercera es la de un escritor que busca "el tono", y lo logra.
Hay algo claro: encontrar "el tono" de una primera frase ayuda muchísimo, pero sólo será una pista de lo que sigue. En mi caso no puedo comenzar a escribir mientras no tenga esa primera frase (que podrá modificarse después, cuando sepa exactamente de qué trata todo lo demás), sea buena o mala. Después hay que... bueno... escribir la novela, y hacerlo sin que la camisa de fuerza se afloje, o algo falla.
Comentaba ayer aquí que el cuaderno que me regaló Denise Phé Funchal traía la historia que quiero contar desde hace unos años, y que no había salido. En ese cuaderno venía la primera oración, y de ella se han desprendido ya un montón de páginas que antes estaban en blanco, pero que en realidad nunca lo estuvieron: ese cuaderno era para eso desde que alguien cosió con sus páginas de papel de tela. (¡Riquísimas!)
Ayudó mucho, para poder escribir lo que he escrito, el post acerca del tono que publicó Jacinta. Hice conciencia de que, sí, eso es lo que uno busca, además de una primera frase. (Gracias, Jacinta.) Y con el tono de este relato es curioso. Después de buscar diversos lenguajes y "tonos" posibles, encontré que el lenguaje y el tono para ese texto es el que he estado usando en este blog desde hace poco más de dos años. Quizá sea menos "casual", porque no está destinado a quedarse como salió de primera intención, como aquí. Pero, sí, por fin estoy escribiendo como yo mismo. Se siente raro.

4 comentarios:

Viajero dijo...

Gracias por hacerme pensar un poco mas.

Quiero iniciar mi blog como un experimento personal. No soy escritor, mi gramatica, mi redaccion y narrativa son pesimas.

Pensaba iniciar mi introduccion con algo asi como: soy viajero. Al leer tu post me acorde de Garcia Marquez y su libro "Vivir para contarla", menciona ahi algunos de los libros que leyo, y no falto Moby Dick: "Call me Ishmael" ....creo que casi seria un plagio, asi que me obligo a mi mismo a pensar bien la introduccion, el resto fluira poco a poco.

Abrazo y cordial saludo.

rené dijo...

tambié está el "Call me Ishmael" de Moby Dick que alguna vez comentaste, o no entraría como "primera frase"??

Rafael Menjivar Ochoa dijo...

"Call me Ishmael", según hemos hablado varias veces, es un inicio sensacional para la novela que es, para mi gusto, la más grande que se haya escrito jamás y que se vaya a escribir en mucho tiempo. En español es más escueta aún: "Llámenme Ismael." Un par de palahras.
¿Cómo se llama el personaje? ¿Por qué no da su nombre? ¿En qué se convirtió después de la aventura con Ahab y el Pequod? Y es un principio tan abierto que puede pasar todo... como en efecto pasa. Sensacional.

Viajero: Inicies como inicies, por favor avisa para leerte.

Vanessa dijo...

Pocas cosas son tan difíciles y a la vez tan obvias. El tono fue de las primeras cosas que llegaron al comenzar a escribir. Pero no lo es todo, claro, pero sí gran parte. Hoy salió en el diario que Joyce cumple 125 años de haber nacido, y bueno, con su creación del monólogo interior y etc., inventó un nuevo tono, uno más sincero, más real y más íntimo, más complicado. Gracias por el post.