2 de enero de 2007

Primer post del año

Ayer hice lo que todo hombre debe hacer el primero de enero: formateé el disco duro del sistema operativo. Tengo dos discos duros, y el otro --donde guardo libros, música, videos, etcétera-- es más grande, así que no fue la proeza que era cuando existían aquellos discos RLL/MFM de ¡40 megabytes!, gruesos como pastel de abuelita (y sin merengue). Uno tenía que sacar toda la información a diskettes, y luego pasarse siglos reinstalando todo en el plan de "inserte el diskette número 7", y allí estaba metidito en el drive, pero algo se había arruinado y era el original del WordPerfect 5.1 y ése era el disco de las impresoras, y a ver si el Norton y el PCTools no lo terminan de fregar, y dónde puse la copia que saqué hace seis meses por si algo llegaba a fallar. Y siempre fallaba algo, a menos que uno tuviera una unidad de cinta que costaba como 500 dólares de los de entonces, lenta como el silencio de un 16 de marzo, y claro, al final uno se las arreglaba, pero qué susto. (La modernidad era tener una unidad de diskette de 5.25 y una de 3.5 ¡de doble densidad! Tardé un par de años en comprar una de ésas. Hablamos de principios de 1990.)
Ahora fue fácil: todo el CDs y DVDs, toda la información copìada a la unidad D:\ (aún hay que ordenar el material, pero de todos modos nunca sé lo que tengo, así que no corre prisa), apachurarle "setup" y no me llevé más de unas horas para dejar la compu como Dios debería mandar. Y más rápida que ayer por la mañana. Uno le mete muchas tonterías al disco del sistema operativo y, si no, el sistema operativo se las mete solito. ¡Cómo acumula tonteras el directorio de Windows!
Antes, por la tarde, vinieron los papás de Krisma y se la pasaron jugando como niños con la Vale mientras veían El expresso polar. Krisma y yo nos sentamos en la cocina a platicar bien rico de esto y de lo otro a una hora en la que generalmente no podemos hacerlo, y en los últimos días tampoco por las noches: está en el jurado en un certamen internacional de poesía y le han llegado toneladas de trabajos.
Y yo hago lo que puedo. El Rivotril ya me empieza a hacer el efecto que debe producirme (no voy a hablar de eso, más por pereza que por pudor: es simple stress acumulado), así que Silvia Castellanos, mi médica y mamá, me bajó la dosis a la mitad, de dos gramos a uno. Hoy no amanecí rebotando contra las paredes en la desesperada lucha por llegar al baño a hacer pipí, y eso se agradece. Me cuenta Silvia que hasta hace un año el Rivotril, en dosis mayores, se usaba para el tratamiento a epilépticos, y descubrieron que era buenísimo para el stress y, a diferencia de otras benzodiazepinas, no provoca adicción. Eso sí, uno debe llegar muy formalito a la farmacia con su receta especial y su DUI y firmar, y el médico se queda con otra copia y a uno le dan la suya, muy cronopio el asunto.
Anoche, aprovechando que reinstalé el Reason, empecé a trabajar en una pieza de música que está rarísima. Agarré ciertos ritmos básicos, los distorsioné, los corté en pedacitos y volví a pegarlos. Uno quedó como bajo y el otro como una voz electrónica, y ahora todo es cosa de seguir poniéndole algunos cellos y cornos y una batería y eran mares los cañales. Ya sé que no soy músico-músico, y que no hago música-música, pero la diversión no me la quita nadie. Estoy seguro de que a Rebeca Torres le va a gustar para alguno de sus videos.
Mañana, a los proyectos para 2007, que hay varias. En este momento, estar en casita, justo en el momento en que Valeria le pone chapstick en los labios a Tigger, su muñeco favorito.

3 comentarios:

Victor dijo...

Feliz Año Nuevo, Rafael.
Una de los propósitos de año nuevo es animarme a llegar a la Casa. A ver qué tal...

Ánimo y que Dios les llene de bendiciones y éxitos éste año.

Victor

Rafael Menjivar Ochoa dijo...

Gracias, Víctor, y también lo mejor para ti. Por allá te esperamos.
Domingo a las tres de la tarde. No necesitas más que llegar.

EricJ dijo...

Feliz Año Nuevo desde Costa Rica.