10 de octubre de 2007

Lille y otras fotos

Ya descubrí cómo enfrentarme a los viajes en tren: dormido. Ya descubrí también dónde tienen las máquinas de chocolates y jugos, y ya me di cuenta de lo feo que se siente cuando el tren de uno está detenido en el andén y pasa otro igualito al lado, pero a 300 kilómetros por hora. Y esto último explica por qué la raya amarilla --la que no hay que traspasar, etcétera-- se encuentra a un buen par de metros de la orilla del andén, no a unos centímetros como en el metro de la Ciudad de Mëxico, digamos, o el tren a San Lucas Xocotiotzin, que no sé si exista.
Así que ayer, después de la consulta médica y unas medicinas casi simbólicas, tocó viajar de Reims a Lille, una ciudad "grande en términos franceses", según Thierry, es decir cerca del medio millón de habitantes.
Los compañeros que iban de parte de Belles Latinas me esperaron en el andén, y yo afuera de los andenes, un piso arriba. Nada serio; en unos minutos estábamos platicando y me invitaron un buen muffin de chocolate porque estaba absolutamente dormido. Caminamos hasta una plaza cercana y me di cuenta de que el compañero era francés y hablaba un español bien comprensible, mientras la compañera hablaba un español más que decente, pero sin acento definible. A veces sonaba a cubana, a veces a chilena, pero nunca a francesa. Tardé un rato en preguntarle de dónde era, y me miró extrañada: "¿Cómo que de dónde?"
Me di cuenta de que la había regado, pero no hasta qué punto. Es salvadoreña y se llama Ingrid Elías, y está en la lucha de armar una asociación que apoye a las artes de El Salvador en y desde Lille. El apellido me lo dijo mucho más tarde, y la pregunta automática fue si era pariente de Rolando Elías. No. Lo llegó a ver, pero nada de parentescos.
Llovió mucho "en términos franceses", o del norte de Francia; nada que ver con los diluvios de Los Planes. Llegó poca gente en consecuencia, pero fue una reunión agradable. Nada de fiestas. No tengo nada contra las fiestas, en serio; nomás estoy saturado. Ingrid lo leyó en mi post de ayer y fue una rica comida china en un restaurante tailandés --o algo así-- y una plática acerca de El Salvador y sus circunstancias.
Después me llevaron al hotel. Había de dos: uno en el centro, pero sin estrellas en la clasificación, y el que me dieron. El director de Belles Latinas, Januario Espinosa, exige que el hotel donde se hospeda a los invitados tenga algunas estrellas, y me tocó en uno impresionante. No sé qué voy a hacer con toda esa cama, pero ahorita lo averiguo, porque estoy cansado. Mañana toca viaje a Lyon, donde me reuniré con Thierry, y de allí nos vamos creo que a Arles.
Y sigo sin cámara, así que aquí van fotos atrasadas.


Ésta es una humilde foto tomada en casa de Thierry con la cámara de la Vaio (que, como intuirán, es verde; me refiero a la Vaio). A la izquierda, Audrey, la encantadora novia de Thierry.

Ésta foto fue tomada en Venteuil, el pueblo de Champaigne del que hablé en el post anterior. Quien toma la foto es Nathalie Leger, la maestra que está haciendo campaña para apoyar a una escuela en Chalchuapa. Ingrid me pidió ya su correo para ver si pueden hacer algo juntas. Buena onda. Al lado nuestro, Béatrice, compañera de trabajo de Nathalie.

Y yo ante mí mismo, qué diablos. Es la exposición acerca de El Salvador que pusieron Nathalie y Béatrice en su escuela. Espero que Vanessa Núñez, autora de la foto que está en el perfil de este blog y como en quince ciudades de Francia y no sé cuántos periódicos, carteles y revistas, no se ponga estricta y me cobre derechos de autor o algo.

3 comentarios:

Aniuxa dijo...

Qué buena foto esa ultima :D

Me alegra que todo te esté yendo bien y que descansés :D

alassleves dijo...

Me parece que Lille, se llama Lila en castellano...o me equivoco?

rené dijo...

que buena resolución la foto dela Vaio.....ah,natural, es verde!!!