19 de octubre de 2007

Tiempo real, tiempo irreal

Una de las cosas que me quedaron claras en mi particular Tour de France, gracias a las discusiones o simples pláticas con la gente que trabajó mis libros publicados allá, es que, sí, las obsesiones de autor existen, así sean meramente literarias, o se disfracen de tales. La mía es el tiempo, el tiempo, el tiempo, y su modo de moverse, siempre hacia adelante, a veces hacia los lados, y hacia atrás sólo como punto de referencia o de partida.
Por eso, quizá, desde casi el principio hubo un énfasis especial en la vejez, en el cumplimiento de los plazos, en la inmovilidad, en el movimiento excesivo, en el aburrimiento o la locura causados por falta de movimiento o el movimiento --el tiempo-- que deviene aburrimiento y locura.
A ver si logro explicarme: buena parte de los problemas que tuve en Francia --de stress, es decir de salud, que no fueron graves pero sí desconcertantes-- no tuvieron que ver con estar en otro lugar, sino en otro tiempo.
Me es fácil conversar con Thierry por el Messenger sabiendo que está ocho horas por delante de mí. No sé para él; para mí, simplemente hay un cambio de horario, y él está donde debe estar, y yo en lo mío. Allá, la dirección del tiempo siguió siendo la misma, obviamente, pero se desfasó el punto de referencia.
Cuando hablaba con Krisma --digamos-- a las cuatro de la mañana, para ella eran las ocho de la noche. Ella aún no había pasado por ocho horas que yo ya llevaba vividas, trabajadas y --en ese caso-- desveladas. Un día me encontré a Sandra Aguilar y le pregunté si iría a La Casa del Escritor. Para ella eran las dos de la tarde y podía llegar cómodamente al taller; para mí eran las diez de la noche y el día estaba a punto de desaparecer para siempre.
Entiendo bien que sólo es un asunto de meridianos, de la Tierra dando vueltas y de un sol que alumbra sólo una porción de un planeta esférico: hay una simultaneidad entre quien está en Japón un día y quien está en Uruguay al día siguiente, o el anterior, no sé mucho de "esa" dirección del tiempo. El del tiempo --"¿qué hora es?"-- es un asunto formal. Se mueve, para todos nosotros, en la misma dirección, velocidad y bajo las mismas reglas.
Pero ya puede hacer la formalidad lo que se le pegue la gana. Para mí El Salvador estaba en el pasado, mi gente estaba viviendo ocho horas atrás, en un tiempo anterior a los sonidos que a su vez generan los ecos: como si aún no estuvieran, como si nunca fueran a llegar donde yo estaba.
Hoy me desperté, vi a Krisma en su lado de la cama y me pregunté: ¿Qué hora es?
Eran las seis y media, poco más, poco menos. Para ella, para mí, para todos.

5 comentarios:

Leo Solórzano dijo...

Según las deducciones de Stephen Hawking y compañía, basándose en las formulas de la relatividad general de Albert Einstein, el tiempo solo es una dimensión mas de la realidad, como las coordenadas de ubicación en el espacio de una persona. Como dice Hawking en su libro (Breve Historia del Tiempo): "Un suceso es algo que ocurre en un punto particular del espacio y en un instante especifico de tiempo. Por ello se se puede describir por medio de cuatro números o coordenadas".
Otra impresionante predicción de la teoría de la relatividad general (siempre segun Hawking) es que el tiempo debería transcurrir mas lentamente cerca de un cuerpo de gran masa como la Tierra. Hay experimentos que han demostrado la verdad de esta predicción. De hecho para el adecuado funcionamiento de los GPS se toma en cuenta este hecho. Por lo cual la teoría de la relatividad elimina el concepto de tiempo absoluto (esto es que el tiempo es el mismo para cualquier ente). Por ejemplo, si hubiesen dos gemelos, uno de los cuales se fuese a vivir a la cima de una montaña gigantesca, el de la montaña seria un poco mas joven que el otro, pero seria mucho mayor la diferencia de edad si uno de los gemelos se fuera de viaje en una nave espacial a una velocidad cercana a la de la luz. Dice Hawking "Esto se conoce como la paradoja de los gemelos, pero es solo una paradoja si uno siempre tiene metida en la cabeza la idea de un tiempo absoluto. En la teoría de la relatividad no existe un tiempo absoluto único, sino que cada individuo posee su propia medida personal del tiempo, medida que depende de dónde esta y cómo se mueve".
Si tu obsesión es el tiempo tenes que leer el libro de Hawking.
Por supuesto, no te recomiendo los libros de J.J. Benítez.

Aldebarán dijo...

Bienvenido. Es bueno que ya estés de regreso.

Rafael Menjivar Ochoa dijo...

Leo:Sí conozco el libro, cómo no, pero lo mío es mucho más íntimo.
Ahora imagínate lo mismo, pero con un hermano gemelo de este lado del Atlántico, y además subido en una montaña... Allí sí reviento.
Hay otro libro de Hawking que me parece maravilloso: Agujeros negros y pequeños universos. Habla de su teoría y de cómo la fue armando, y a la vez cuenta cómo fue perdiendo la movilidad músculo por músculo. Una persona que cada vez controla menos su cuerpo y que llega a hacerse un retrato del universo...
Nunca he intentado leer a Benítez. Hay cosas para las que sí tengo algunos escrúpulos.

Aquél: Como siempre, esperamos tu presencia, aunque no llegues, y tu luz, aunque nos achicharre. Amén.

Nancy dijo...

Que bueno que ya estes de regreso.
Este año me perderè la celebraciòn, pues tengo una fiebre terrible y mi garganta esta destrozada asì que debo quedarme en casa.
Un abrazo para todos.
Que la pasen bien.

Leo Solórzano dijo...

Voy a buscar ese otro libro de Hawking ... suena interesante.

Saludos