3 de mayo de 2006

Otra vez La mancha en la pared

Desde hacía meses estaba descuidado mi otro blog, La Mancha en la pared, donde he puesto algunas cosas literarias. Hoy volví a poner algo, y espero seguir poniendo más. Se trata de "Un mundo en el que el cielo cae y cae", un texto rarísimo que ya hemos comentado por aquí con Thierry. Debería ser un cuento, pero no lo es, por simple cuestión de estructura. Y por estructura debería ser una novela, pero sólo tiene página y media. O sea que allí lo dejo y ya decidirán qué les parece.
He actualizado un poco los links que están en ambas páginas a blogs de otras personas. Y seguiré haciéndolo.

2 comentarios:

Bk dijo...

Aunque no he comentado recientemente, he estadoleyendo tu blog que en los ultimos dias se ha puesto tan bueno que se me esta volviendo adictivo. He volado y he estado contigo en todos esos lugares en Mexico con las tazas de café y los amigos revolucionarios.

Aaaayy.. no sabes como me gustaron, porque siguen teniendo los mismos problemas ahora, que si se dijo una u otra palabra... que si se acompañó al presidente a un almuerzo, si te vieron de alguna manera vinculado a alguien de la derecha ya eres un traidor, vendepatria, rata de dos patas, mereces la muerte.


Creo que eso esta matando tanto la moral como la unidad de una oposicion, que bien planteada, podria hacer maravillas, bueno, tampoco quehagan milagros, pero algo a nada.

Claro que muchos que pasamos por aqui apenas tenemos una vision corta de las cosas, pero segun parece, no ha cambiado mucho nada ( que raras esas dos palabras juntas).

Y si lo unico que importara no fuera lo que dice aquel escritor de hace algunos cientos de años o si yo tomé Coca Cola y era que tenia que tomar fresco de tamarindo... Si, lo que importara fueramos todos, la gente, denunciar y hablar con la verdad, aquellos que necesitan. Si dejaran de lado los conceptos de yo pequeño burgues, tu burgues, tu eres de los poderosos, tu no eres del proletariado..en fin.. cosas que al final, si quieres aportar ya no ayudan.


Apenas voy descubriendo por ahi, muchas verdades de todo lo que ocurrió en mi país, gracias a que la educacion formal jamás te habla de ello y cuando te vas dando cuenta de todo, te vas formando un criterio, te vas haciendo para un lado... te das cuenta que ese lado tambien esta lleno de mugre, de miseria, de autoritarismo, de basura.... ( ya me emocioné)

Y ahora, la juventud del presente, que podemos hacer al respecto? Esa es la pregunta del millón.. yo, aún no tengo respuesta... me ayudas?

Rafael Menjivar Ochoa dijo...

Me imaginé que no habían cambiado mucho; los síntomas son los mismos, así que el mal que los provoca debe ser similar. El problema es que es la misma gente, con los mismos vicios, y no se han preparado para ningún relevo; Schafik no se iba a morir. Por eso van a la tumba a pedirle consejo, porque el paquete les queda grande. También a Schafik, pero por lo menos actuaba y tomaba decisiones sin preguntarle a nadie. No sé si los más jóvenes estén más preparados o tengan un mejor sentido de las cosas; no sé si el FMLN esté destinado a durar mucho. Nunca pasó de ser una alianza que no se consolidó ni siquiera como alianza, ya no se diga como partido. El problema siempre fue la prisa, la visión de corto plazo de la mayor parte de sus dirigentes.
Fíjate: hacen una alianza electoral con alguien y, cuando la alianza se acaba, destruyen políticamente a esa persona. Eso es no tener perspectivas más allá del hecho coyuntural que siempre es una elección. Con lo de las acusaciones, lo mismo. Una sociedad es plural no sólo en lo ideológico, sino también en cosas más profundas o más banales: desde el color de ojos hasta la marca de sopa que te gusta, o si la haces con gallina negra. (Hubo una vez quien me acusó de ser blanco, y que por eso no era revolucionario ni podía serlo... Salados mis antepasados chalatecos.) Y es para toda esa gente que se hace política o música o lo que sea.
¿Quá hay con los jóvenes? No sé muy bien. Me imagino que es necesaria una formación mejor, en términos profesionales y no ideológicos. A mí me tocó en suerte que aprobaran el proyecto de La Casa del Escritor. Allí se habla de literatura, se examina la literatura desde un punto de vista técnico y no importa lo que se haga, mientras esté bien hecho. Y se ha logrado un grupo amplio de amigos (unas treinta personas) que se dedican a lo mismo (no siempre; están los que hacen video y los que hacen danza; entonces son como cuarenta y cinco personas en El Salvador y Guatemala) y que platican sin molestarse y hasta cayéndose bien. Cada quién tiene una apuesta personal en cuanto a la vida y la literatura, y entonces no hay competencia. Lo que importa es el trabajo. Hay gente de cualquier origen de clase. Hay cosas mucho más importantes que el origen de clase. Y la perspectiva es a varios años, porque la literatura se lleva mucho tiempo de aprender. La idea es que, dentro de vente años, sean escritores sólidos que, con su obra y nada más, tengan influencia para hacer una mejor literatura, y que reproduzcan lo que saben. No sólo lo técnico, sino sobre todo la actitud de respeto y trabajo.
Ese es un concepto que el FMLN ha olvidado: el de trabajo. No es lo mismo que empleo.
Hay dos tipos de trabajo: el que te sirve para comer y el que te hace sentir satisfecho. Rara vez tienes la oportunidad de que ambas cosas se junten. Un obrero no siente satisfacción personal por su trabajo, según Marx al menos; está lo de la explotación, la alienación, etcétera. Pero, si hace poesía o música o algo, lo otro sólo va a ser un modo de ganarse la vida, y hay un trabajo que humanamente lo hace más... uh... completo, pleno. No encuentro la palabra. Igual una secretaria o un abogado o médico, que ganarán dinero, pero al final puede no quedarles mucho para el alma. No es un asunto de clase, insisto. Ése es otro tema.
Sólo con trabajo llegas a alguna parte. Bueno, al mismo lugar llegamos todos, pero la decisión es: ¿voy a hacer lo que me satisface antes de morirme o voy a hacer lo que los demás juzgan correcto? Por eso no tengo tiempo para la política ni la religión. Ya estuve allí y sólo perdí tiempo que podía dedicar a lo que es verdaderamente lo que quiero hacer, y más: lo que sé hacer bien.
Mis padres me decían que no me iba a ganar la vida de la literatura y la música, y tenían razón. (Con la música, no tanto. Llegué a ganar bien allí. La dejé por otras cosas.) Pero no se trata de eso.
Trabajo alienado, trabajo satisfactorio. ¿Cómo va a saber de eso gente que nunca ha trabajado? Ése es mi punto con mucha de la dirigencia del FMLN. Por eso me caen bien los lugares donde el alcalde es el zapatero, y sigue haciendo zapatos mientras es alcalde. Quién sabe si conozca mucho de política, pero va a buscar una solución más racional a los problemas.