29 de septiembre de 2007

Manuel Sorto. Profesión: salvadoreño

A Manuel lo conocí hace veintitantos años en el Distrito Federal. No es que fuéramos amigos, o enemigos. Andábamos en rollos diferentes y no alcazamos a conocernos más allá de algún saludo en alguna fiesta de amigos salvadoreños o alguna plática incidental. Un año de tantos anunció que se iba a Francia, y en efecto se fue. Lo vi un par de veces hace como año y medio, en El Salvador, durante una temporada en la que llegó a tocar base antes de seguir con su vida en Francia.
Ayer, cuando apenas aparecí por el Hotel Windsor, en la recepción me tenían varios sobres. Un par eran del Festival de Biarritz, otro de Belles Latinas --¡gracias!-- y había un sobre blanco sin identificación. Lo abrí. Empezaba diciendo algo así como "Querido Lito". Sólo mis amigos salvadoreños en México me llaman Lito. Era de Manuel, quien quería verme y me daba su número de celular. Ya era muy noche, me fui a cenar y me dio la madrugada, así que pensé llamarlo a primera hora.
Me desperté a segunda hora después de dormir muy poco, y tuve que ir a la presentación de Breve recuento de todas las cosas. En el momento de las preguntas, vi que le daban la palabra a Manuel, y nos pusimos a hacer juegos de palabras a la mexicana --es decir bastante sangrientos--, que terminaron en risas un tanto congeladas de los demás; él y yo nos divertimos. Luego estuvo en el juego con los fotógrafos y camarógrafo mientras me entrevistaban para TV3, y nos separamos a la hora del almuerzo. Quedamos de vernos más tarde, esperando que yo pudiera echarme una siesta después del insomnio debido al cambio de horarios.
Llegó casi al mismo tiempo que José Rosas, un peruano que me entrevistó para Radio France Internationale. Cuando apareció, Rosas dijo: "¡Ah! ¡Ya decía yo que iba a venir el otro salvadoreño en el País Vasco!" En realidad "el otro" era yo, y él era "el salvadoreño" en el País Vasco Francés. Vive muy cerca de aquí, en Bayona.
Como sólo me queda un ejemplar de Viaje al imperio de las ventanas cerradas, de Krisma, después de la entrevista nos fuimos al centro de prensa del festival y sacamos unas fotocopias. Se fue el peruano y Manuel me dijo:
--Vos y yo casi no nos conocemos. Hemos hablado muy poco. ¿Por qué no nos vamos a platicar un rato? Hoy me sorprendió las cosas que dijiste. Conozco Trece, y apenas hace unos días me enteré del montón de títulos que tenés publicados.
Nos fuimos a un café al aire libre y conversamos allí hasta que el frío nos hizo buscar refugio en mi hotel, y seguimos hablando hasta que salía su último tren a Bayona. De todo: de su trabajo en cine en Mëxico, de una pequeña novela que le publicó la UES en 1980, y que me gustó bastante, de los amigos comunes, y nos metimos a la página de La Casa para un tour guiado por algo de la obra de los compañeros poetas. A medio camino hubo que detenerse; estaba conmovido, conteno y a punto de llorar.
Me dejó un libro suyo, recién publicado, Les papiers d'Orléans. Lo leeré hasta donde pueda y lo llevaré a El Salvador, para que circule.


Mientras conversábanos, llamó François Delprat. El escritor que debía estar hoy --29-- en el Festival, el colombiano Santiago Gamboa, no había logrado llegar, por no sé qué problemas con la compañía de aviación. Me pidió que participe, a las 10:00, en un diálogo --¿tetrálogo?-- con los otros escritores presentes en el festival, Fabio Morábito (México), Alejandro Finzi (Argentina) y Mayra Montero (Cuba), en una mesa de emergencia acerca de la literatura en América Latina y el mundo en lo que va del siglo XXI, y sus perspectivas.
Y en ésas quedamos.
Antenoche --o anoche, ya no sé-- conocí a Morábito, y ayer --o cuando sea-- almorcé junto a Montero y platicamos un rato. Ya veremos qué pasa cuando nos pongamos en la misma mesa con Finzi --a quien no he conocido-- y nos den un poco de cuerda. Después, almuerzo, coctel, cena de despedida y el domingo a Toulouse, donde tengo una presentación el lunes.
Dormi poco más de cuatro horas. Me desperté por no sé qué motivo. Publicaré este post y de nuevo a dormir. Espero regularizarme de hábitos en un par de días.

4 comentarios:

Aldebarán dijo...

Dicen que recuperarse del cambio de horario toma unos tres días. Ojalá a vos te tome menos tiempo.

Thierry dijo...

El noticiero de TV3 se puede ver en:
http://jt.france3.fr/regions/popup.php?id=l64a_locale

Tzaviere dijo...

¿Un par de días para adaptarte? Es una hora diaria por cada uso horario de diferencia...

Manuel Sorto dijo...

"Quiubo Lito"
Así comenzaba la nota de Biarritz.

Qué bueno que hayás recogido lo de nuestro tercer encuentro. Nos conocimos en México. Nos vimos en El Salvador y nos despedimos, sin saberlo, en Biarritz.

Guardo los últimos correos, antes de que te fueras.

Salú!

Hasta siempre

ms