8 de noviembre de 2006

¡No! ¡Ganó Schwarzenegger!

Y francamente no me importa qué tal sea como gobernador de California, si sus políticas son adecuadas, si está en favor o en contra de los inmigrantes. ¡Lo terrible es que no va a filmar Terminator 4! (Digo, hacer lo que hace como gobernador, cualquiera que sea republicano y gane unas elecciones. Y tampoco es que los demócratas se porten mejor.)
The Terminator (o sea la I) fue en su momento una joya del género thriller; nadie había llegado hasta allí, y faltaba un tiempo para que llegaran más lejos. Luego, Terminator II, además de una excelente historia (que venía desde la I), tenía a Linda Hamilton en un papel buenísimo, e igual al chavito que hacía de futuro redentor en la lucha contra las máquinas. La siguiente sería la "batalla final" contra las máquinas y... guácala: nos lanzan Terminator III, una especie de placebo que, sí, está bien, ajá, y hasta está muy bonita la fortaleza del final de la película. Y cuando debía venir la de verdad, zaz, eligen a Schwarze... bueno, al señor austriaco, como gobernador de California. De acuerdo, una espera de cuatro años. ¿Y ahora otros cuatro más? No es justo. No es correcto. No es democrático. Cuando salga, si es que sale, y si es que aún le quedan ganas de hacer cine, ya no le va a quedar el papel de terminator... "Ah, es que yo soy el papá del muchacho que sirvió de modelo para crear el de la primera película, y vengo a protegerte, John Connor..."
Será lo que sea, pero Schaff... Scharz... el dos veces gobernador de California rara vez escoge películas malas. (Hay que perdonarle Conan y las anteriores.) No es que sea un gran actor, que no lo es, pero sabe escoger sus películas. De él mi favorita es --¡desde luego!-- Last action hero, seguida por The runnung man (le apago antes de llegar al beso final con María Conchita Alonso) y Total Recall. Y los Terminators, claro. Los electores sin duda cometieron un graaaan error. ("Biiiig mistake", diría Jack Slater en Last Action.... ¡Y el malo se llama Tony Vivaldi, y es Anthony Quinn!)

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Este mensaje es sólo para Manuel, así que por favor no lo lea nadie más:

Manuel siempre querido y siempre admirado:
Un par de veces conversamos en casa acerca de Amadeus, y quizá lo olvidaste. Comentábamos que la genialidad de Forman fue pintar a Mozart desde los ojos de Salieri, del mediocre Salieri (que no sé si fuera mediocre en la vida real; no lo creo, y en todo caso no me consta ni me quita el sueño), y mostrar a Mozart como el payaso que seguramente no fue. Nada más era joven, y tenía un gran talento, y eso es imperdonable a los ojos de un alma vieja y anquilosada, tuviera la edad que tuviera. Y me parece que eso es lo que la mediocridad ve en los que no son como ellos: payasadas, agresiones, conspiraciones, fantasmas. Tú lo sabes; has sufrido durante años el ataque o la ignorancia o la prepotencia de un montón de gente que musicalmente no te llega al empeine, y eso te ha provocado enojo y sufrimiento. (Innecesariamente, si me lo preguntas. Si no, también.) A mí me causa diversión, porque ya aprendí a que no me duela, y me divierte aún más devolver sacos que no me quedan, por grandes o por pequeños, y esperar las reacciones. Es un juego medio perverso, pero no deja de ser un juego; lo malo es que te ha tocado estar demasiado cerca, y lo lamento.
No veas payasos donde no los hay, ni mediocres en personas que son como fuiste alguna vez: jóvenes que creen en lo que hacen, y que lo ejercen con rigor, humildad y --sobre todo-- sin joderle la vida a nadie. (Mozart, en la película de Forman, no pretendía humillar a Salieri: nada más era lo que era. Chida y sabia película.) Son los que nos darán el golpe en la nuca, y qué bueno: cuando lleguemos a (más) viejos será mejor que sintamos orgullo por ellos, y no amargura por nosotros mismos. No te queda ser injusto. Tú tampoco mereces ser injusto; conozco tu generosidad, y un exabrupto no va a quitártela.
Como lo aclaro en mi post anterior, y lo aclaro aquí un poco más, no soy músico: soy escritor, y estudié música durante varios años hace muuuucho tiempo. De eso me queda el placer de jugar, que pude compartir contigo hasta donde me dio el pellejo (estamos de acuerdo en que no me dio mucho, pero me la pasé bien), y aprendí cosas que nadie más hubiera podido enseñarme. Gracias por eso, y espero haber correspondido en lo que me tocaba.
Hay algo que nadie me va a quitar, ni siquiera un comentario triste de alguien a quien admiro: el placer de hacer música. Musiquita, en mi caso. Funciona para los cortos de video, y soy feliz haciéndola, y funciona. Los compañeros del taller podrían decirte que todavía suspiro diciendo: "Ojalá Manuel hiciera música para esta parte, o para este corto." Pero sabes y sé que no se puede, así que la hago yo porque no nos queda de otra.
Te puedo decir algo, y espero que lo guardes por allí para el momento adecuado: soy amigo de mis amigos, y leal a ellos. Eso no tiene que ver, en muchas ocasiones, con lo que mis amigos hagan, piensen y digan, especialmente si no está en su naturaleza hacerlo, pensarlo y decirlo. Cuando necesites algo de mí, por favor házmelo saber. Y puedes decirme lo que quieras aquí o en mi correo o en persona con tu nombre y apellido, y con los míos. Nunca te vi ocultarte ni dejar de decir las cosas claras; ya es tarde para que empieces.
Un abrazo, lo aceptes o no. (Chécate este link sobre los abrazos.)

6 comentarios:

Soy Salvadoreño dijo...

Perdon, pero si lei lo escrito al sr. Manuel.

Caballerosa y pacifica respuesta.

Y aunque se que no lo hizo por esos motivos, y que tambien mi opinión no sea mas que la de un lector de su blog, pero su reaccion y respuesta eleva el concepto que tengo de usted.

Me da alegría cuando la gente responde con paz a los insultos gratuitos e hirientes. Siento que es lo que ha hecho usted. Lo felicito.

Rafael Menjivar Ochoa dijo...

El dicho "Las cosas, como de quien vienen" tiene varios lados, no sólo el despectivo. Siempre he dicho que la obra habla por la gente, y que es la obra la que autoriza o no las opiniones. Sé que detrás de la obra de Manuel hay madurez no sólo profesional, sino también personal. Y, si no la hubiera, también merecería --al menos- deferencia.
Lo otro son cosas personales.

Aldebarán dijo...

La verdad "Chuachane.." o como se escriba no es de mis actores favoritos. Intentaré ver "El último..." y luego te cuento.

Rafael Menjivar Ochoa dijo...

¡Es malísimo! Pero sabe llevar una película, e insisto en que escoge muy bien sus papeles. Te vas a divertir, en serio.

Arbolario dijo...

To be or not to be...

¡RA TA TA TA TA TA TA!

Not to be...

Rafael Menjivar Ochoa dijo...

¡Sublime! ¡Scha... uh... el señor gobernador en el papel de Hamlet, con armadura y puro en la boca, matando Guildesterns con subametralladora y granadas de mano sobre un caballo blanco! "Nobody will tell this man 'Good (k)night...'" Al papá de Ofelia creo que se lo echa de un escopetazo.