27 de abril de 2006

Demasiadas maneras de morir

Un día, en 2002, estaba escribiendo una novela y no tenía ni idea de qué título le pondría, porque así pasa y porque soy pésimo para los títulos. (Lo digo de envidia. Mientras que me puedo pasar años tratando de ponerle título a un texto, a Krisma le salen rápido y maravillosos. Su libro recién publicado en Barcelona tiene uno que me pone verdaderamente verde: Viaje al imperio de las ventanas cerradas.)
Un día conseguí en una librería de usados un poemario excelente de Hugo Lindo, Maneras de llover. Tiene una característica bien particular (además del título): no es un poemario basado en metáforas, aunque sí en imágenes. Los poemas son absolutamente llanos, en lenguaje igualmente llano, pero deja la sensación de haber leído algo de verdad lujuriante. (Qué palabra más fea. El concepto, sin embargo, es el adecuado.)
Como se trataba de una novela negra, y había muchos modos de morirse, se me ocurrió plagiarme el título ("parafrasearlo", pues) y ponerle Maneras de morir. En el interior, un epígrafe sacado de los textos: "Somos la bestia en su guarida." Sencillo, bonito, ingenioso y sobre todo original. (Bah.)
Cuando la editorial Norma iba a publicar el libro la editora no puso objeciones. De hecho ya estaba en prensa cuando le dije que no se publicaba y no se publicaba; no habíamos firmado contrato y sobre la marcha me había cambiado las condiciones.
Cuando lo iba a publicar Alfaguara, la editora dijo que debía cambiarse el título: como aparcería en Guatemala, iba a sonar feo porque Mario Monteforte Toledo tiene un libro que se llama Una manera de morir. Aun así me resistí un poco, y ya veríamos a la hora de la publicada qué le pondríamos. La publicada no llegó, porque me harté de esperar que se decidieran a imprimirlo y además también empezaron a cambiar las condiciones y a poner unas bien caninas a cambio de nada para mí, y así no juego.
El libro se va a publicar en Guatemala también, en la segunda mitad del año, con otra editorial, y por curiosidad me puse a buscar si había "algo" que se llamara Maneras de morir, no fuera la de malas. (Ya antes había pasado. En su edición francesa, Terceras personas se iba a titular Ils, y resulta que recién se había publicado un libro con ese título, así que se quedó como Tierces personnes, que de todas maneras me gusta más, y creo que a Thierry Davo también.)
Hace un rato agarré Google y me lancé al mar de internet. El primer resultado que me dio fue un texto de Eduardo Galeano que se llama así. Me molestó, porque lo de Galeano no me gusta, y además es un texto chiquitito, que no iba a anular Toda Una Novela.
Y empezaron los verdaderos asegunes.
Aquí encontré un artículo que trata de varias cosas al mismo tiempo, llamado igual, y dije: "Bueno, es sólo un artículo. Mi título se queda." Aquí, otro acerca de una señora llamada Carmen de Burgos: "Maneras de morir". Se siguió quedando. Hasta encontré una animación muy básica pero divertida, titulada también Maneras de morir, y uno no va a dar su brazo a torcer por un par de notas y un juego en Flash. Y un post en uno de los millones de blogs que hay en el universo cercano. Y otro. Y uno acerca de la pena de muerte en Estados Unidos. Y aquí me di cuenta de que una poeta de Neuquén, "la Sra. Irma Cuña", tiene un libro que se llama como el mío, publicado y todo. Pero Neuquén queda muy lejos y...
Y el colmo: otro señor tiene otro libro que se llama igual, publicado en 1991. Había muchos más resultados, pero dejé de buscar.
Suficiente. Me rindo.
Ya tuve una experiencia parecida: cuando escribí y publiqué Los héroes tienen sueño, y durante varios años más, no sabía que Adolfo Bioy Casares publicó en 1954 un libro llamado El sueño de los héroes. Un día lo encontré en una librería de usados, lo compré y no lo he leído de la pura vergüenza. En mi descargo puedo decir que desde Terceras personas me encontraron mucha influencia de él, en especial del Año de la guerra del cerdo, y de Elías Canetti, por el rollo fragmentario. Cuando TP apareció no había leído nada de Bioy, excepto lo que había publicado en colaboración con Borges, y sigo ignorante de Canetti, porque sus libros eran carísimos y había otros que me interesaban más. (Mi ignorancia no sólo es enciclopédica; también llega a la obviadad.)
Ahora no sé qué título ponerle, porque de verdad se lo voy a cambiar. Me pasé meses en hallarle ese y, plaf, a todo el mundo se le había ocurrido antes. Y eso que no menciono otros títulos derivados que hallé, como Ocho millones de maneras de morir, "Demasiadas maneras de morir" y las variantes que se les ocurran.
En la lista de desgracias, está el título de Trece. Lo terminé en 1997, y feliz, porque después de no sé cuántos años de buscarle título había encontrado uno que le quedaba al pelo. Y en 1999 apareció Thirteen days, sobre la crisis de los misiles de 1962, y en español el libro y la película se titularon Trece días. Y Trece se publicó apenas en 2003, o sea que quedé en segundo lugar, y es la historia de trece días...
Otrosí: escribí un poemario que me llevó diez años. En 1996 (aunque lo terminé en 2000) le encontré un título: Cosa personal. Por esos días apareció la telenovela Nada personal, y decidí sostener el título. Inútil. Todo el mundo me decía que remitía a la telenovela, y pos no, no tenía nada que ver.
Le voy a comprar un título a Krisma, a ver si me lo quiere vender barato.

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La paranoia va a hacer que busque todos mis títulos en Google. Ya me di cuenta de que hay algunas referencias con la frase "los años marchitos", pero no he encontrado otro libro que se llame así. Hasta lo encontré en la Biblioteca Cervantes... Hay otra referencia aquí, en un blog en el que se habla de escritores que son periodistas. Aquí se vende en una librería francesa, y los envidio, porque se agotó hace años. Y hasta desapareció EDUCA, la editorial original... (No, nada que ver con que hayan publicado mi libro. Fueron otros problemas, en serio.)

18 comentarios:

Andrés Verdana dijo...

Interesante blog
saludos desde costa rica
William Eduarte

Rafael Menjivar Ochoa dijo...

Hola, William. Bienvenido. ¿Cómo van las cosas con el taller, la poesía y lo demás?
Un abrazo.

Bk dijo...

Porque no le pones algo como Agonías comunes ( Maneras de morir dicho de otro modo, o formas mas comunes de morir), o Maneras de caer a un precipicio..jajaja ...

-Finales
-Lea y Muera..jajajaja
-No hay mañana jajajaja..

No, que poca imaginación!!!

Bueno, dias sin venir por aqui, saludos.

Thierry dijo...

Estamos de acuerdo en que el título de Krisma que citas es genial, pero los tuyos también producen un impacto muy fuerte. MANERAS DE MORIR era un buen título, no me gusta que lo cambies... Un favor, nada más: no se te ocurra ni en sueño EL CORONEL NO TIENE QUIEN LO MATE... Un abrazo

Rafael Menjivar Ochoa dijo...

bk: No te burles de mis desgracias. De verdad es angustiante. "Muera hoy, pague después" sería bueno, pero no viene al caso, y de seguro ya se le ocurrió a alguien. Seguro.

Thierry: Lástima que no se me ocurrió antes lo del coronel... Seguro que tú me lo frenas antes de que cometa el marquicidio (el suicidio, francamente), pero hubiera querido ver tu reacción.
¡Güey! ¡Hasta a Galeano se le ocurrió el título! Así no juego. Se me ocurren otros, como Maneras quiere la muerte, que es lo mismo pero de otro modo. Si a alguien no se le ha ocurrido, a lo mejor.
Cien años de mortandad.
El amor y otros magnicidios.
La mala muerte.
Naa.

Thierry dijo...

... Y memorias de mis muertes tristes...

soysalvadoreno dijo...

Puesto que no siempre se puede colaborar en el titulo de un libro, y sugerir es gratuito y el autor es tolerante, aqui van mis sugerencias:

- Las maneras de la muerte
- Muerte en muchas maneras / formas
- La muerte tiene mil caras / formas

Noooo.. Que dificil, suerte en el lío... :)

Rafael Menjivar Ochoa dijo...

Thierry: Mejor me voy a las fuentes, con Kawabata (las Memorias me parecen feísimas) y le ponemos La casa de las bellas murientes.
SoySalvadoreño: Eso es lo que se siente, ni más ni menos. Allí es donde uno se da cuenta de que sabe lo que dice, pero no puede nombrarlo.
Y gracias.

Thierry dijo...

Y ¿qué te parece TODAS LAS MUERTES LA MUERTE ?

Un abrazo

Rafael Menjivar Ochoa dijo...

De la muerte y otros demonios o Doce muertes peregrinas, para cerrar con García Márquez.
O al estilo Monterroso: Muertes completas (y otras muertes). O La muerte negra y demás fábulas (o muertes).
La muerte y la paz, para uno sobre la posguerra. A Krisma se le acaba de ocurrir otra variante: La perra y la paz. Estaba viendo a Natasha. Si ocurre en El Salvador, podría ser La perra y La Paz, que es el departamento donde queda Zacatecoluca.
A ver qué dice Borges...
Fervor de la muerte
La muerte profunda
El jardín de las muertes que se bifurcan o La muerte de los jardines que se birfurcan
Roque Dalton:
Un libro levemente muerto. Sensacional.
La muerte y otros lugares (Éste está muy bien.)
Las muertes prohibidas del Pulgarcito
Miguel Muerte (con el debido respeto para don Miguel Mármol, que ya anda en ésas)
Carpentier:
El siglo de las muertes
El arpa y la muerte (suena a novela irlandesa; Hugo Pratt tiene un título bueno: Concierto para arpa y nitroglicerina; trata sobre el IRA) o La muerte y la sombra, muy obvio.
Las muertes perdidas o Los pasos moridos
Hay un título que me ganó una serie de televisión: Dead like Me. Genial.
Maneras de morir. Bah.

Aldebarán dijo...

Yo ni siquiera puedo titular bien mis propios post y otras cosas menores que escribo. Así que te entiendo, desde la llanura ;-)

Efectivamente, da un poco de envidia la facilidad de Krisma para ponerle títulos a las cosas.

saludos

Rafael Menjivar Ochoa dijo...

Fíjate que me diste una idea... El post original se llama Demasiadas maneras de morir. No es un mal título. No muy negro, porque el "demasiadas" ya da un calificativo, y la novela negra es mucho más escueta, más seca. Pero no es un mal título.
Maneras de la muerte
La muerte y otras maneras. Éste no es malo, pero hay un libro de Edmundo Valadés que se llama La muerte y otras sorpresas. Tenía una revista, El cuento, donde publiqué mis segundas cosas.
Y aquí lo voy a decir porque de todos modos nadie lo va a leer.
Mi primer texto publicado fue en Costa Rica, a principios de 1976, en una revistita mimeografiada. No voy a decir el nombre de la revistita (bueno, sí: El zancudo). Era un poema. Yo tenía 16 años y apenas estaba empezando a escribir (in)concientemente.
El segundo, en 1977. Ya tenía 18. Me gané un premio de cuento que nunca pongo en mi currículum y me dierom mil pesotes mexicanos. Se publicó también en una revista. Lo escribí y lo mandé porque estaba furioso de ver lo malos que eran los cuentos que luego premiaban, y dije: "En una tarde escribo uno que gane." Y sí. Una tarde, lo corregí por la noche, lo mandé por la mañana. Y pasé a engrosar las filas de los malos cuentos premiados.
El tercero y cuarto, en 1978, en El cuento; ya tenía 19. Tenía un par de líneas cada uno. Uno de ellos se llamaba "El burócrata", y mi maestro de periodismo Carlos Vanella lo usa ahora para pegarlo en el lugar donde trabaja, como procurador del consumidor en Argentina.
El quinto, en 1981, un cuento, "La noche de Clarence", en una revista bien bonita que se llamaba La brújula en el bolsillo, dirigida por Thelma Nava.
El sexto, en 1985, una novela, Historia del traidor de Nunca Jamás.
Detestaba publicar literatura. Otras cosas no, porque para 1984 había escrito unos 300 artículos (empecé en 1979) y varios cientos de editoriales.
Ahora me gusta ver los libros y leerlos un par de años después, y verlos como si no fueran míos. Los difruto casi tanto como disfruté escribiéndolos.

Nelson dijo...

HE MUERTO ( a pesar que hay muchas maneras de morir, cuando venga la mia sera esa, la unica.) Este nombre no caeria mal eh?

Rafael Menjivar Ochoa dijo...

Es que tampoco es tan fácil, porque nada más ehemos hablado del título. Ahora va de lo que trata la novela. A ver:
Un policía de narcóticos está en la cárcel como chivo expiatorio; carga con un delito que no cometió (ayudó, pero el asesino es su jefe inmediato superior). La muerta es la novia de unos narcos que están en la misma cárcel, y él no sabe que los van a meter allí. A cambio de cargar con el delito le ofrecen un ascenso y una cantidad de dinero... cuando salga. Sus dos compañeros de celda se pelean, uno acuchilla al otro porque se pone bien loco, y se entera de que en realidad esa noche lo iban a matar a él, amparados en una fiesta escandalosísima que están dando los narcos (uno de ellos el novio de la muerta) en otra parte de la prisión. No hay nadie vigilando; hasta los guardias y el jefe del penal están en la fiesta, etc. Y en esos días su jefe cae en desgracia, o sea que ya no hay trato.
Se da cuenta de que se lo va a llevar el diablo, y busca el modo de salir vivo. Nada más eso: salir vivo. Va a hacer todo lo que sea necesario para sobrevivir. Las "maneras de morir" son las que les tocan a otros, y las que no deben tocarle a él. O sea que no se ha muerto.
Gloria hossana, that's the question, then.
Hay otras tramas de por medio (los recuerdos de un primo que era bastante perversote y al que aventó de cara desde un séptimo piso, se hace amigo de un par de gente extrañísima y de un sicario, la muerte casi suicidio de su mamá), cosas que le dan cuerpo. Y no hay en toda la maldita novela una frase que pueda servir. Garantizado. La he leído un montón de veces.
Bonito fue escribir dos novelas basándome en el título; uno me lo regaló mi hijo y el otro Hugo Martínez Téllez. Es más fácil escribir una novela basado en un título que ponerle un título a una novela.
Y se siguen aceptando sugerencias.

Thierry dijo...

¿Breve recuento de toda la muerte?
¿Fragmentos de toda la muerte?

Rafael Menjivar Ochoa dijo...

Thierry: Eso fue un golpe bajo, ¿eh? Y más enviarme la portada de Algunas de las muertes.
Ése era el título para Maneras de morir. Y "Fragmentos de todo el amor" me sigue pareciendo bueno; lo malo es lo que hay entre ese título y el que sigue.

vacío dijo...

jajajaj
Y bueno, nadie debe sentirse único en temas tan generales como la muerte
Lo publicaste al fin?
Saludos

Rafael Menjivar Ochoa dijo...

Se publica por allí de agosto o septiembre en Guatemala. Al menos esta vez el contrato está firmado, y el editor es un editor. Ya no me gusta eso de tratar con gerentes; piensan en cosas y en términos que no entiendo.