19 de abril de 2006

Mi Judas favorito

Con la tendencia a la simplificación de las cosas serias, siempre se pone a Judas como némesis de Jesús, y se establece un parámetro interesante: la contraparte del bien divino no es el mal, sino la traición (o ésa es la más baja expresión del mal). Por mí, excelente; me caen mal los traidores... excepto los de Borges, que son terriblemente lúcidos. Los de Dostoyevski también son geniales, y Conrad tiene un par en El agente secreto, cómo no.
Para cierta teología, Judas era parte de un plan divino; su traición no fue una decisión personal, sino algo dictado por Dios, y había de por medio el cumplimiento de una profecía, así que cuidadito con no recibir las veinte o treinta monedas (ya no me acuerdo; igual un mesías cuesta más que eso, o Judas era un pésimo negociador). Judas fue condenado por suicida, no por traidor.
Y está mi favorito: Jesús era Judas, y Judas era un buen tipo que murió en la cruz.
Refraseo: el hijo de Dios era Judas, y Jesús era un buen tipo que murió en la cruz, pero no para redimir a los humanos; de eso se encargaría Judas de la manera más terrible posible, precisamente la traición.
Para quien esté interesado en esta teología perversa, apachurre aquí para leer "Tres versiones de Judas", uno de mis textos favoritos de Jorge Luis Borges. Aquí hay una versión en PDF. Al lado de eso, lo de National Geographic es una "revelación" de lo más light.